•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Vaticinios en negrumo

 

Todo parece indicar que los astrólogos que hacían profecías al comenzar el año han caído en desuso por motivos que ignoro. ¿Será que no lograron anudar sus cábalas? ¿Será que no tuvieron tiempo sus conjuros? ¿Será que se durmieron sobre sus laureles? ¿Será que han perdido facultades adivinatorias y que han sufrido un bajón en credibilidad?

La verdad es que en el inicio del año hubo olvido y menosprecio hacia notables agoreros nacionales muy consultados para estas fechas. El vidente Donald Casco fue silenciado. Nadie se acordó de la afamada “Penélope”, lo mismo ocurrió con las brujas de Diriá y Diriomo, incluso con los “mentalistas de Radio Ya”. Nadie consultó con el brujo misquito Roger Paterson Putier.

La escasez de agoreros obligó a buscar los servicios de dos destacados y respetables personajes políticos para que externaran sus vaticinios sobre el devenir de 2014; fueron el doctor Carlos Tünnerman y Ana Quiroz. No sabíamos que estos honorables personajes tuvieran dotes adivinatorias. Los dos se echaron en hombros su responsabilidad profética y pintaron en negrumo al niño del Año Nuevo, que salió corriendo horrorizado ante el dantesco apocalipsis que le pronosticaron.

En las visiones del dúo, nada bueno nos espera para el 2014, todo es deprimente, el futuro se nos presenta color de hormiga, el optimismo se viene abajo como moco de chompipe, las condiciones son óptimas para que nos lluevan las siete plagas de Egipto.

Por la prominencia y seriedad de ambos profesionales de la política hay que creer sus visiones futuristas. No cabe dudar de ellas, pues son personas veraces, casi venerables. Aunque la verdad, no sabíamos que eran astrólogos sino miembros del selecto grupo de “expertos”, que asesoran al periódico que está al servicio de la “verdad” cuando se trata de criticar, condenar y anatemizar al gobierno. Sin embargo, tienen todo derecho a la libertad de expresión, además son personajes “carismáticos” que merecen total crédito.

Adivinar el futuro siempre ha sido un recurso fabuloso para explotar la curiosidad siempre insatisfecha de los humanos; los vaticinios constituyen un pingüe negocio para brujos y pitonisas y una falsa recompensa para quienes les creen. Siempre ha sido una profesión de lujo; los sumos sacerdotes arúspices de las arcaicas civilizaciones siempre ocuparon lugares de altura, incluso eran personajes que manejaban la voluntad de los mismos gobernantes y los siervos los tenían en calidad de semidioses.

Posible es que ahora los respetables videntes obtengan la preponderancia de adivinos legendarios como Merlin, Cagliostro y Rasputín. Y no es remoto que ambos agoreros compitan, e incluso superen la fama internacional de Walter Mercado, o de la española Esperanza García, o bien de la dominicana Ivelisse Estévez, de quienes los suaritos afirman que “son de pronóstico acertado”.

Es más, nos han dicho que tanto el doctor Tünnerman como la vidente Quiroz rechazaron en sus profecías acudir a la llamada “Ciencia de la Prospectiva” que intenta explicar sucesos del cercano futuro en base a comparaciones entre los hechos malos y buenos del presente.

Las visiones futuristas de ambos nuevos videntes son contundentes. El año 2014 se presenta del color del presidente Obama. Nada podrá salvarnos, ni las virtuosas y caritativas oraciones de monseñor Báez, ni el santo Dios santo fuerte, ni la “magnífica”, ni la ristra de ajos, ni la cruz de Caravaca, ni la oración del puro, ni la virgen de las tres tutucas de Aniceto, ni la pura esencia de chischil de cascabel del misquito Putier.

¡SÁLVESE EL QUE PUEDA¡

 

* Catedrático de periodismo.