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Los bajos resultados de los bachilleres en los exámenes de admisión de la Universidad Nacional de Ingeniería, han dado lugar a duras críticas contra el sistema educativo nicaragüense y, especialmente de la enseñanza de las matemáticas, asignatura que los críticos consideran de mucha importancia en el mundo actual.

Con base en la realidad que vive nuestro mundo, y sin desconocer el valor de las matemáticas, considero primordial el cultivo de los valores morales, que honran y establecen al ser humano. Albert Einstein, el genio de las matemáticas, expresa al respecto: “Es esencial que el estudiante adquiera conocimiento y un sentido vivo de los valores, un sentido vivo de lo bello y moralmente bueno. De otra manera, él con su conocimiento especializado, se parecerá más a un animal amaestrado que a una persona desarrollada armoniosamente”.

El mundo actual vive una profunda crisis moral. De esta crisis no se escapan los estudiantes. En un trabajo de campo que realizamos con la cooperación de 44 profesores de diferentes ciudades, descubrimos con preocupación cuatro ejes de deterioro moral en los estudiantes de secundaria:

1. Yoquepierdismo. Apatía por estudiar. Poca atención al profesor. “Me vale”. “Estudiar es aburrido”. “¿Para qué estudiar? Lo importante es “tener pata”. “Los empleos se consiguen por amistad o por política”. 2. Violencia. Pandillaje. Irrespeto, trato grosero a los padres y maestros. Daños a pupitres, edificios y materiales escolares. 3. Deshonestidad. Robo de libros, de computadoras y celulares a sus compañeros. “Copiar y pegar”. Copiarse en los exámenes por todos los medios. 4. Corrupción. Alcoholismo, drogadicción, tráfico de estupefacientes, lenguaje obsceno. Rotulaciones vulgares en los baños. Prácticas sexuales en recintos escolares.

En la medida en que superemos estos antivalores, lograremos mejores rendimientos académicos. Los sentimientos morales dan sentido y orientación a la vida. Constituyen el motor que impulsa a cumplir con responsabilidad los deberes, motivan a superarse, a cultivarse continuamente y aprender más allá de lo que puede transmitir el maestro.

En cuanto a elevar las exigencias de la enseñanza de matemáticas para todos los estudiantes de bachillerato, no lo consideramos conveniente. Sería un error desconocer las diferencias naturales en el campo de las aptitudes, intereses y aversiones. Hay a quienes les disgustan las matemáticas y les cuesta mucho su aprendizaje; en cambio, son buenos en Ciencias Naturales o Letras.

Más bien deberíamos pensar en la posibilidad de establecer un bachillerato dividido en dos etapas: Un Ciclo Básico de tres años, común para todos los estudiantes de secundaria, y un Ciclo Diversificado de dos años, con tres opciones a elegir conforme intereses y capacidades: Bachillerato en Matemáticas, en Ciencias Naturales y en Letras o Humanidades. Así, el que piensa estudiar Ingeniería podría elegir el de Matemáticas. Con ello fortalecería sus conocimientos en esta área y estaría mejor preparado para seguir sus estudios de Ingeniería o Economía, por ejemplo. El que cree que va a estudiar Derecho, podría elegir el Bachillerato en Letras. El que piensa estudiar Medicina, podría elegir el de Ciencias Naturales.

Estas reflexiones y diversas sugerencias de destacados educadores nacionales, deberían ser parte de un análisis diagnóstico integral sobre el rendimiento académico de los estudiantes en todos los niveles del sistema educativo, incluyendo la educación superior, que también muestra deficiencias. Así mismo realizar estudios comparados con sistemas educativos de otros países de América Latina.

Todo ello vale el esfuerzo, por la transcendencia que el rendimiento académico tiene para el estudiante, su familia y el desarrollo económico y social de Nicaragua.

 

* Psicólogo. Doctor Honoris Causa y Orden Mariano Fiallos Gil, CNU.

naserehabed@hotmail.com