Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

En los últimos meses ha tomado auge la promoción de medicamentos con carácter persuasivo, utilizando el mecanismo de regalías o rifas por la compra de determinado fármaco, lo cual, es obvio, “motiva” a la población a su compra y consumo; inclusive se anunció en estos días un concurso donde ocho personas competirán para bajar de peso supervisados por médicos que le darán “tratamiento farmacológico para que dejen de sentir hambre cuando lo indiquen”.

De igual forma en algunas farmacias privadas se realizan “ferias de la salud” en las que un grupo de médicos brindan “consultas gratis” induciendo esto a la prescripción médica con el único fin de promover ventas en el establecimiento en particular a determinados productos, generando por ende conflicto de intereses, actividad prohibida en el Arto.53 del Reglamento de la Ley No.292 “Ley de Medicamentos y Farmacias”.

Otra estrategia implementada en farmacias e impulsada por algunas compañías farmacéuticas son los ya famosos y gratuitos exámenes para “Detección de Osteoporosis” realizados en base a las pruebas de densidad mineral ósea cuyo objetivo es fomentar el consumo de fármacos para esta patología, por cierto, de uso delicado y caros, aplicando una cuestionada técnica que propicia la distorsión de diagnóstico que incluye a falsos positivos, además que dicha práctica se debe llevar a cabo en Laboratorios o Centros de Diagnósticos habilitados por el Ministerio de Salud y donde debe existir un Profesional de la Salud, quien será responsable de responder por los resultados, los que deberían ser valorados por un especialista.

De las situaciones señaladas y otras más que podría mencionar, cabe reflexionar en medio de las alzas constantes aplicadas a los medicamentos, ¿por qué las autoridades competentes no toman las medidas pertinentes en el tema en mención, al amparo legal vigente que establecen las leyes de la materia?, pues todo esto implica no sólo la exposición y consumo innecesario e irracional de medicamentos sino que también golpea el bolsillo de nuestra población, que carente de políticas de Promoción de Salud impulsadas por el Estado y consignadas en el Título III, Capítulo II, Artos.13 y 14 de la Ley General de Salud, cae fácilmente atrapada en las redes de la corrupta promoción farmacéutica.

Apelo al gobierno que ha pregonado el discurso de velar por los intereses de los pobres y desprotegidos, implementar acciones encaminadas a corregir este tipo de abusos.


*Químico Farmacéutico
UNAN - León