Augusto Zamora R.*
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Esa es la respuesta, dice un estudio, que dan muchos nicaragüenses para justificar su falta de afición a la lectura. Otros dicen no leer por falta de tiempo. Otros, simplemente, no pueden.

La escritura ha hecho de la Humanidad lo que hoy es. Somos la única especie que escribe, lee y ha usado la educación para cambiar el mundo. La escritura determinó un antes y un después.

La educación ha sido, es, seguirá siendo la espina dorsal de cualquier proceso de desarrollo. Y la lectura es el medio insustituible para adquirir más y mayores niveles educativos y técnicos.

Economistas clásicos como Adam Smith afirmaron que “un hombre educado a costa de mucho trabajo y tiempo… puede compararse a… una máquina muy cara”. Adquirir educación es caro.

John Stuart Mill sostenía que “la productividad de un pueblo está limitada por su conocimiento” y Albert: “La verdadera riqueza de una empresa no es su capital ni sus edificios, es la cualificación y habilidad de sus empleados”. Lo mismo vale decir para un país.

Atraso y pobres hábitos de lectura son hermanos gemelos. Sin conocimiento, una persona, una población viven amputadas en sus posibilidades de prosperar. Su amputación obstruye cualquier proyecto de desarrollo nacional. Como mover una carreta de ruedas cuadradas.

El interés por la lectura nace de la curiosidad. Los planes educativos deben provocarla. El medio no es, paradójicamente más libros. Es introducir masivamente la enseñanza audiovisual. Hacerla puerta de entrada.


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