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“Cuando Rubén se muera y se le pudra la carne, que es lo que tiene malo, le quedará el espíritu, que es lo que tiene bueno, ¡y se salvará! Pero a usted, cuando se muera y se le pudra la carne, que es lo que tiene bueno, le quedará el espíritu, que es lo que tiene malo, ¡y se condenará!”.

“Esa crítica de Valle-Inclán a Miguel de Unamuno, destacando la nobleza de espíritu de Rubén Darío, refleja magistralmente un aspecto que los estudiosos de Darío no han destacado lo suficiente. Esta obra de teatro, basada en uno de sus poemas de mayor profundidad humana, pretende rescatar ese aspecto poco abordado.

”No fue fácil. Por lo general los artistas no tenemos espíritu empresarial y esperamos el apoyo del Gobierno u organismos sin fines de lucro para organizar espectáculos donde se arriesgue algo de dinero. Así es y ha sido. Nosotros decidimos organizar una empresa cultural, constituida por artistas de diversos géneros y romper esa tradición. No ha sido fácil, pero ese sueño ya es realidad.

”Vemos este auditorio lleno de personas que compraron sus boletos. Es un buen comienzo. Nos anima constatar que el público capitalino valora nuestro arte y nuestro esfuerzo. Rubén, ese hombre mundano como todos nosotros, pero de espíritu angelino, merece que su obra trascienda los libros. Debemos difundirlo en el cine, el teatro, en las redes sociales y en cuanto medio de comunicación exista”.

Las palabras de Gioconda Mendoza, promotora, actriz y emprendedora cultural, habían calado en el público. De pronto alguien dijo: “¡Que se abra el telón!”. Inmediatamente, un embeleso total sumió al público asistente en un viaje sin tiempo ni espacio. La media hora que duró aquella obra de teatro se sintió como un minuto. En la última escena, una voz ronca y sonora se dejó escuchar:

“El santo de Asís no le dijo nada. Le miró con una profunda mirada, y partió con lágrimas y con desconsuelos, y habló al Dios eterno con su corazón. El viento del bosque llevó su oración, que era: Padre nuestro, que estás en los cielos…”.

Los aplausos duraron varios minutos. “Los motivos del lobo”, de Rubén Darío, se convirtió en el primer éxito de aquel grupo de artistas, pioneros de la empresa cultural. Una excelente modalidad de difundir el arte, mejorarlo y hacerlo más libre e independiente.

Chiqulistagua, enero 2014.

*Autor del libro “Éxito emprendedor”.