Jorge Eduardo Arellano
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Dijo el de Managua: “Fidel Castro alerta y arenga a los cubanos: ‘La verdad nunca le faltará a nuestro pueblo. No sólo lucharemos sin tregua contra nuestros propios errores, debilidades y vicios, sino también ganaremos la batalla de las ideas en la que estamos enfrascados. Si de algo podrán estar seguros siempre los jefes del imperio, es que ni huracanes naturales ni huracanes de cinismo lograrán doblegar la revolución. Antes, como dijo Martí, se unirá el mar del Norte al mar del Sur y nacerá una serpiente de un huevo de águila’. Aquí tuvimos un águila que fue nuestra revolución, que puso un huevo del que nos ha nacido una serpiente. Y el águila imperial de Estados Unidos, acaba de poner el huevo de su propia destrucción. Al respecto dice Fidel: ‘Ayer hablábamos del Ike financiero que enloquece al imperio. Éste no encuentra la forma de conciliar el consumismo con las guerras injustas, los gastos militares y las enormes inversiones en la industria de armamentos, que matan pero no alimentan a los pueblos ni satisfacen sus necesidades más elementales. Nada podrá describir mejor la enajenante contradicción que las palabras del senador Richard Shelby, el principal republicano de la Comisión de Bancos del Senado de Estados Unidos: «No sabemos cuánto va a costar esto. Probablemente de 500 mil millones hasta un millón de millones de dólares, y eso afectará a los contribuyentes tarde o temprano, o será una deuda cobrada a todos nosotros o a nuestros hijos.» Nadie puede dudar del destino del mundo capitalista desarrollado y la suerte que promete a miles de millones de personas en el planeta. La lucha es el único camino de los pueblos en la actualidad para alcanzar una comunidad en la cual vivir con justicia social y decoro...’
Disfruto leyendo las reflexiones de Fidel Castro, sobre todo porque sus aspectos éticos son coincidentes con mi forma de pensar. Hasta hace muy poco pude leer ésta a la que me estoy refiriendo, publicada el 19 de septiembre con el título Los vicios y las virtudes, en donde a lo ya citado, agregamos del mismo Fidel: ‘Toda manifestación de privilegio, corrupción o robo tiene que ser combatida y no hay excusa posible en esto para un verdadero comunista. Cualquier tipo de debilidad en tal sentido es absolutamente inadmisible.’ Con entusiasmo comparto este criterio fundamentado, no me cabe la menor duda, en razones éticas”.


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“De la misma manera que disfruto leyendo las aleccionadoras reflexiones de Fidel Castro, me reconforta recordar la ejemplar vida y sobrevivencia de un patriota a toda prueba: Guillermo Suárez Rivas, nacido el 11 de marzo de 1927 y actualmente radicado en Tola, Rivas. Digo me reconforta porque él es la ética en vivo. Por ejemplo, aquí donde la ética pregonada por Fidel no alcanza, Guillermo es un baluarte de la misma. Sabe que es inadmisible la corrupción, y peor cuando se la quiere disfrazar de populismo, mientras, por ejemplo, un clan familiar se enriquece ilícitamente, entre otras formas como producto de la desmesurada publicidad que en rotondas, plazas, calles y medios, le hace a un caudillo eufórico con tan obsceno culto a su personalidad. Brilla el nepotismo dentro de la ausencia de ética. Guillermo es como águila de un huevo de águila. De esa vieja águila que siempre estuvo, inclaudicable, contra toda dictadura, y ahora contra una que, en el colmo del cinismo, pretende disfrazarse de revolucionaria. A raíz de los sucesos de abril de 1954, partió al exilio. En ese tiempo trabajaba con mi padre, Octavio Rocha Bustamante, como programador de películas. Fue mi padre quien le consiguió asilo en la Embajada de Guatemala, para que Ramón Pérez, otro trabajador y amigo, lo condujera subrepticiamente a la sede de esa Embajada. Fue el mejor programador de películas que ha tenido Nicaragua, pues tenía y tiene una cultura cinematográfica como muy pocos. De Guatemala partió para Honduras, en donde en un periodo de siete años se convirtió en el exiliado que más ayudó a los compatriotas que llegaban huyendo de la sangrienta represión de la estirpe sangrienta.

Fue su casa centro de tertulias políticas y de conspiraciones. No pocas reuniones del incipiente FSLN se realizaron ahí. También en Tegucigalpa lo sorprendieron los sucesos de Mokorón que exacerbaron los ánimos nacionalistas de algunos hondureños contra los nicas. Las hijas de Guillermo, entonces en la escuela, fueron víctimas de aquella fobia de parte de algunas compañeritas. Todo pasó y regresó la fraternidad. Guillermo fue uno de los factores humanos que me introdujo a la buena lectura, desde los Cuentos de Andersen que me regaló cuando cumplí diez años, hasta Marx, en un curso de formación política, ética y moral que todavía dura. Porque sirvió a la revolución como diplomático idóneo y sigue siendo un opositor inclaudicable a toda manifestación de dictadura e injusticia. Un patriota en todo el sentido de la palabra”.


luisrochaurtecho@yahoo.com

Jueves, 30 de octubre de 2008.