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A propósito de la seguridad de Sochi

 

Recientemente los presidentes de las dos naciones más controversiales del mundo, Barack Obama, de Estados Unidos, y Vladimir Putin, de la creciente y beligerante Rusia, se comunicaron por teléfono para hablar sobre la necesaria y reforzada seguridad que debe sustentar el desarrollo de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, evento que desde su anuncio ha sido objeto de blanco posible para la concreción de actos terroristas a gran escala por parte de Al Qaeda y otros grupos islámicos.

La preocupación de ambas naciones, países vecinos y otros aliados no es para menos, al saberse que las organizaciones terroristas islámicas, además de Al Qaeda, desde los acontecimientos del 9/11 en Nueva York, divulgaron que occidente o los amigos de occidente, particularmente EE.UU., no tendrían sosiego nunca más y en cualquier momento y en cualquier parte serán objeto de atentados terroristas.

Basta recordar los Juegos Olímpicos de 1972 en Munich, Alemania Occidental, cuando el 5 de septiembre de ese año terroristas palestinos mataron a dos atletas israelíes y tomaron a otros nueve como rehenes, reclamando la liberación de más de un centenar de presos. Fuerzas élites alemanas intentaron un rescate sin éxito; todos los rehenes y terroristas, con excepción de tres, acabaron muertos.

Hoy en Sochi, la intensa seguridad ha convertido a esta ciudad en la zona más segura de Rusia, hasta el punto que algunos críticos dicen que tales acciones amenazan el espíritu de los Juegos Olímpicos de Invierno. Así lo destaca Steven Lee Myers, en el New York Times. No obstante, hay que mencionar que aún están frescos los 34 cuerpos de las víctimas de Volgogrado, el pasado diciembre; acciones terroristas de las que todavía se desconocen los responsables.

Sochi es ahora una zona fortificada, y sigue diciendo Lee Myers: “un editorial del periódico Vedomosti lamentaba que aunque Sochi puede ser ‘el lugar más seguro del mundo’, los Juegos van a ser ‘fríos y desalmados’ como resultado de las medidas de seguridad”.

Pero ¿llevarán a cabo sus acciones los islamistas del Cáucaso ruso que a través de un video divulgado el pasado lunes amenazaron con realizar atentados durante la intensa jornada deportiva de Sochi? ¿O lo harán los de Al Qaeda, u otros grupos terroristas que tienen los mismos objetivos contra occidente? Los Juegos comienzan el 7 y terminarán el 23 de febrero, y es responsabilidad del presidente Putin garantizar la seguridad de las 80 mil personas que se congregarán a diario en la Villa Olímpica, más las 40 mil al día que estarán en los escenarios enclavados en las montañas que circundan el poblado de Kránsnaya Poliana.

Obama por eso llamó a su homólogo ruso, a quien ofreció su entera y plena ayuda. Apoyo que se inscribe en la serie de proposiciones hechas por la Casa Blanca bajo el manto de la amenaza terrorista.

Si alguna duda hay sobre la amenaza que representa el terrorismo en cualquier parte y en cualquier evento, vamos a citar lo que a finales del 2001 el egipcio Ayman al Zawahiri, actual cabecilla de Al Qaeda, enumeró como los instrumentos utilizados por las fuerzas occidentales para luchar contra el Islam, y que ellos deberán combatir: 1.- Naciones Unidas. 2.- Los gobiernos amigos de los pueblos musulmanes. 3.- Las empresas multinacionales. 4- Los sistemas de comunicación e intercambio de datos internacionales. 5- Las agencias de noticias internacionales y los canales de comunicación vía satélite. 6- Los organismos de ayuda internacional.

Al Qaeda, el grupo terrorista más divulgado por el FBI desde inicios de los años noventa, es tan solo un movimiento en la telaraña de centenares de grupos terroristas, sobre todo islámicos, que se han diseminado por todo el mundo. El periodista Jason Burke, en su bien documentado libro “Al Qaeda, la verdadera historia del islamismo radical”, señala: “Al Qaeda, ese movimiento, está creciendo. No lo creó Osama Bin Laden y ni su muerte ni su detención acabarán con él. Durante toda su vida, salvo cinco años (o tal vez tres), ha sido un actor secundario en la militancia islámica moderna. Quizá sea el más carismático y el más conocido, pero ha habido, hay y habrá muchísimos más con voluntad y capacidad de fomentar la violencia, asesinar inocentes y sembrar el caos en el mundo”.

Que por el bien de la humanidad los Juegos de Invierno en Sochi sean una fiesta deportiva sin incidentes de ninguna clase.

 

* Periodista.