•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Haciendo un recuento de mis experiencias improvisadas o iniciadas en esta nuestra Nicaragua, reconozco que hay tanto por hacer… Su predestinación no es fácil... Meditando en una de las tantas calles de esta sonora y polvorienta capital suspiré: “Hay veces que quisiese sumergirme y embriagarme de lo que pudo haber sido y no fue la una vez llamada Reina del Xolotlán”. Pero, en paradoja tenemos el pujante Puerto Salvador Allende, el cual crece y se desarrolla en atracciones acuáticas y suculentos restaurantes, y que promete un estable desarrollo en el futuro cercano. Plataforma accesible a la mayoría de los nicaragüenses, cambiando así un área que no hace mucho era hostil y decrépita.

El azar y el destino no son necesariamente premoniciones; finalmente en Nicaragua se propician las condiciones para un vital aporte en el tan ansiado despegue económico; nuestro país cada vez se coloca entre los países con un destino turístico muy prometedor. Recientemente lidera entre los 10 destinos de “value travel”, Lonely Travel. Así bien la conocida industria sin chimeneas ha encontrado muchas oportunidades en nuestra exuberante naturaleza. Ahora más que nunca se debe crear cada día más una conciencia ecológica verde, con respeto, para preservar tanta belleza natural que se posee, sin olvidar el merecido respeto hacia nuestros animalitos.

Sin embargo, lograr una economía saludable sería todo un reto sin ser imposible, ya que Nicaragua tiene un alto índice de desigualdad y de exclusión. “El 40% de la población no alcanza la línea mínima de ingresos, no cuenta con salario mínimo, tiene poco acceso a la educación, a la seguridad social, a pensiones, es decir, están fuera de los beneficios del desarrollo” (Estado de la Región 2013).

No podemos dejar de comentar la importancia del Bono Demográfico: “Nicaragua, cuya población es de 6 millones, tiene 1.8 millones de adolescentes y jóvenes…. Si el bono demográfico no se aprovecha, se puede considerar un problema para el país. Nicaragua tiene el nivel más alto de deserción de la educación secundaria en Centroamérica, con 19.2%, el cual contribuye negativamente en la exclusión. Si no se capacita, si no se educa, si no se tecnifican ni se pueden insertar más favorablemente al sistema laboral, entonces sí podría ser un problema” (Fondo de Población de las Naciones Unidas -Unfpa-, 2013).

Así pues, observamos con tristeza que dicho potencial se está desperdiciando; muchos jóvenes deambulan en las calles de las ciudades, participando en trabajos informales. Por lo cual, los empleos que se generan no tienen beneficios sociales, conllevando a más pobreza.

En la educación, Costa Rica destina un 7.1% de su Presupuesto, desafortunadamente en el resto de los países centroamericanos el aporte está por debajo del 6% del gasto público, Nicaragua con un 5.2%. En el área de salud el gasto público de Nicaragua la coloca en el segundo puesto, luego de Costa Rica.

Todo desarrollo socio-económico debe ser propiciado al de las grandes mayorías, para así lograr la reducción sostenible de la pobreza. Lo cual conduciría a una equidad exitosa saludable, con una clase media diversificada y fuerte.

La compasión y empatía las debemos de abrazar e irlas perfeccionando, porque a pesar de las bellas luces tan propicias de esta reciente bella época di Natale, esta tierra de lagos y volcanes sigue ostentado el segundo lugar en pobreza en América Latina.

Al iniciar este año se necesita pensar en estrategias para acondicionar muchas situaciones que impiden lograr que en nuestra Nicaragua se propicie un verdadero despegue económico. Entre tales opciones encontramos: establecer un justo salario, por lo menos equitativo al de muchos países en Centroamérica. Propiciar negocios donde su responsabilidad social sea ineludible entre sus miembros, donde haya empleados motivados a seguir siendo parte de la fuerza de trabajo local, y no ser parte de la continua estadística de fuga de recursos humanos. Crear una sinergia en cada municipio, con una dinámica participación comunitaria, donde el esplendor y cultura sean un renacer inherente y se muestren ejemplarmente.

En fin, hoy más que nunca, volviendo nuestra mirada atrás, no solo en el vivir y sentir patriótico. Más en la historia y política de esta nuestra convulsionada Nicaragua, nos podríamos convencer solo nosotros en nuestra esencia humana que el gran EGO existente detiene el cambio, cambio que precisa esta tierra, el cual debe ser auténtico y propicio de todos y para todas.

 

* Escritora, periodista, consultora.

Miami, Florida.