•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

La modernidad, la globalización, los avances tecnológicos, las nuevas legislaciones y el desarrollo de capacidades en el personal docente han traído cambios en el proceso de enseñanza-aprendizaje y en conceptos manejados en otros siglos, como: “la letra con sangre entra”. Los estudios e investigaciones han evidenciado el impacto negativo que esta concepción ha tenido en el desarrollo de la personalidad, en la motivación y autoestima de las personas que están siendo educadas.

Cuando nos referimos a este tema, nuestro imaginario se remite a las escuelas y a las familias, en donde por mucho tiempo se han aplicado métodos verticales de enseñanza que rayan en el maltrato y abuso; sin embargo, me ha impactado enterarme de que estos métodos son utilizados para la formación del personal médico en los hospitales, incluyendo el nivel de residentes.

Me animé a escribir este artículo ya que por coincidencias de la vida tuve contacto cercano con algunos de los jóvenes en formación, y como educadora e investigadora me interesé en el tema. Un amigo me fue llevando a otro u otra amiga ubicados en diferentes hospitales, y así sucesivamente, permitiéndome hacer un trabajo para adentrarme en su experiencia y sentimientos. Conocí que los métodos van desde la humillación, acoso, amenaza (“te voy a ‘dejar’”), hasta la burla; lo que varía de un hospital a otro es quiénes aplican estos métodos: en su mayoría son algunos subespecialistas, que irónicamente son jóvenes preparados en el extranjero (no pueden con tanta sabiduría y se les olvidó que fueron estudiantes).

Un joven me decía: “No me importa que me humillen, pero que me enseñen; lo único que quieren demostrar es que saben más”. Otro me decía: “De ese doctor yo he aprendido mucho, tiene paciencia, es muy respetuoso y valora nuestro trabajo”. Si esto es denunciado, hay peores repercusiones: “Te pueden hasta ‘dejar’ [reprobar], por eso es mejor callar”. Esto es lamentable, hay abuso de poder, y evidencia que ejercer la docencia no es para cualquier persona; se puede trasmitir información, pero la educación es algo más integral, sobre todo cuando se aplica en profesiones donde el humanismo por excelencia debe estar presente.

La docencia tiene que ver con vocación y actitud. Habrá médicos y médicas que tengan mucho conocimiento, pero carecen de valores que dejen huellas positivas en las personas a las que están educando; más bien la huella que están dejando es el deterioro de la autoestima, frustración, desmotivación, miedo e irrespeto; y el futuro médico o especialista aprende la deshumanización en la atención.

Para quienes ejercen la docencia el principal referente debería ser Jesús, maestro de maestros que educó siempre con amor, humildad, paciencia, compasión y con el ejemplo. Nuestra historia resalta también la calidad humana de médicos que dieron su vida por Nicaragua, como los doctores Oscar Danilo Rosales y Alejandro Dávila Bolaños. Una persona recordada por su calidez es el doctor Carlos Vargas. Hay otros médicos que siguen ahí y son respetados como maestros de generaciones, también por su calidad humana; son los doctores: Fulgencio Báez, Joaquín Solís Piura, Orlando Rizo. Otros más jóvenes, como el doctor Vladimir Altamirano y el doctor Gerardo Mejía.

Los hospitales escuelas, por ser instituciones educativas, tienen la responsabilidad de normar y controlar estas situaciones, adaptándose a los cambios que la educación viene dando en lo que a su integralidad se refiere. Por eso me parece oportuno citar a Jacques Delors (1994), en “Los cuatro pilares de la educación”. La educación encierra un tesoro (Unesco). La educación debe estructurarse en torno a aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser; elementos que contribuyen a que el educando se forme como un ser responsable, justo, con libertad de pensamiento, de juicio, de sentimientos y de imaginación, para que sus talentos alcancen la plenitud. Estos pilares son válidos en cualquier ámbito de la educación.

Por lo tanto, el reto fundamental de los hospitales escuelas es concebir la educación como un todo; eso implica trabajar para que sus docentes tomen conciencia de que tienen bajo su responsabilidad seres humanos que deben respetar, sobre los cuales está el presente y el futuro de la salud en nuestro país.

 

*Educadora.

Kattyazalia.navarro@gmail.com