Jorge Eduardo Arellano
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Triste, ésa es la palabra. Qué triste la intolerancia, la manipulación, la falta de análisis verdaderamente político y responsable entre los jóvenes de hoy. Soy estudiante universitario, tengo la posibilidad de estudiar en la universidad que en los últimos días ha sido ‘sonada’ en los medios de comunicación gracias al 6% constitucional, gracias a dirigentes y miembros de UNEN que lideraron la lucha cívica estudiantil desde antes que yo obtuviera el título de bachiller, gracias a Dios, a mi familia, así como yo hay muchos otros, unos concientes, otros no, pero al final todos beneficiados.

No me agrada en lo absoluto que la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua sea fiel al FSLN, no por su bandera o sus propuestas o sus candidatos, sino porque es un partido político, y aunque así fuese con el PLC mi posición sería igual. Es de conocimiento público que esta organización estudiantil no sólo ha respondido a los intereses sociales, sino a intereses particulares-partidizados. También es triste y reprochable la poca transparencia con que se manejan los fondos públicos a disposición de UNEN, la falta de incidencia crítica y propositiva en los asuntos del país, así como la incapacidad de plantear propuestas viables, objetivas y consensuadas en beneficio de la juventud.

Éstos son algunos puntos negativos del movimiento estudiantil, pero también es cierto que nunca han predicado lo contrario, ahora bien, lo que me parece aun más triste es la doble moral, falta de ética y la hipocresía de quienes se llenan la boca criticando la persecución, la falta de tolerancia y el odio contra los universitarios. Me parece un descaro exigir derechos cuando se restringen los mismos a los del bando contrario; el pasado jueves 23 llegó Montealegre en su carácter de candidato por la alianza PLC a exponer su plan de gobierno municipal, es cierto que fue autorizado, que fue programado, etc., pero también es cierto que hubo personas uniformadas con sus camisetas de campaña electoral repartiendo material de campaña, y nadie dijo ‘esta boca es mía’, por algo muy simple: ¿por qué no?, ha, pero si llegan uniformados con camisetas, bandera y publicidad electoral a favor del FSLN, y se quieren expresar en el recinto universitario, entonces es atropello al derecho a la libertad de expresión y al estudiantado, e inexplicablemente se enfoca como falta de tolerancia por parte de los ‘invasores’. Yo como un estudiante más creo que hay que tomar una decisión, o dejamos que todos entren y se expresen, o prohibimos el proselitismo partidario por igual.

Se argumenta que ingresaron al recinto para insultar a los estudiantes y para ‘reprimirlos’, y si no están dispuestos (los jóvenes de UNEN) a luchar con ideas, a debatir, ¿entonces por qué iniciar, hacer caso o responder a palabrerías necias y caer en un juego absurdo que a nada lleva?. Lo que pienso que se debió reclamar es el respeto a las instalaciones cuando pegaron calcomanías partidarias en paredes y ensuciaron con volantes los pasillos, lamentable suceso que ocurrió después de que se calentaron los ánimos, por lo que no cabe decir que esa fue la razón de descontento, no fue a priori.

Otro argumento (probablemente el principal) es que los visitantes del martes ocasionaron desorden e interrumpieron las clases, lo que es cierto, pero el escándalo se dio por la emotiva recepción (en sentido negativo) que les dieron los estudiantes, y si los megáfonos y las consignas afectan la concentración de los estudiantes y docentes, y esto molesta por el amor a la cátedra, entonces de igual forma protestemos cuando con permiso de las autoridades el recinto es invadido por empresas comerciales (ópticas, compañías telefónicas, etc.) que ofertan bienes y servicios de forma bulliciosa interrumpiendo descaradamente el desarrollo normal de las clases. Entonces estamos dando más libertad de expresión a las sociedades anónimas y menos derecho a la sociedad civil universitaria (específicamente a aquellos que piensan diferente).

Hubo un momento en que los miembros del movimiento estudiantil decidieron retirarse, la mejor decisión que pudieron tomar en beneficio de todos los presentes, pero aun cuando se dirigían hacia la salida, dando la espalda a los otros universitarios que los rechazaban, éstos los siguieron y continuaron la presión y los insultos, lo que desencadenó un triste enfrentamiento con agresiones físicas; si yo le exijo a una persona que se retire de mi casa u oficina, y se está largando, no tengo porqué seguirlo, si ya se va, es momento de reflexionar y proponer otro frente de batalla, el de las ideas.

Es momento de que los jóvenes nos preocupemos por nuestro comportamiento, el de nuestros semejantes, si somos el presente de Nicaragua y ahora somos incapaces de tolerarnos, ¿qué futuro construimos? Y ¿Por qué se hace lo que se critica?, me da tristeza, pero parece que somos ‘candil de la calle oscuridad de la casa’.


*Diplomado en Política y Ciudadanía
Coordinador de Juventud Red Nacional de Defensa de los Consumidores
Estudiante de Derecho Económico UCA.

jrooseess@rndc.org.ni