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El Gobierno informó que impulsará, a través de INATEC –ahora Tecnológico Nacional–, un programa para asegurar educación técnica a 40 mil jóvenes del campo.

Esas son buenas noticias, después de conocer la anual mala noticia de que la mayoría de bachilleres no aprueban los exámenes de Matemáticas y Lengua y Literatura que hacen las universidades públicas. Porque a pesar de los esfuerzos y algunos resultados, continuamos con rezagos importantes en zonas rurales y Costa Caribe.

Una educación técnica “de calidad” es esencial para el desarrollo de las personas, familias, comunidades y Nicaragua. Me atrevo a afirmar que, frente a los desafíos del país, la educación técnica es tan importante o más importante que la educación universitaria que miles de jóvenes reciben en buenas y regulares universidades.

Si bien los megaproyectos de los que se habla son determinantes para el desarrollo del país y, por ende, para el impulso de programas de Educación Técnica en esa dirección, es fundamental se amplíe y mejore esta educación, teniendo presente la naturaleza agroforestal y agropecuaria de Nicaragua. ¿De dónde provienen la mayoría de productos que consumimos y que exportamos?

Nicaragua necesita crecer más económicamente. Para ello se requiere elevar niveles de institucionalidad, de producción, productividad, eficiencia y gestión en los procesos productivos y de las instituciones del Estado; industrializar los productos que exportamos como materia prima; incorporar tecnología, innovar.

Se requiere un esfuerzo superior, trascendente, para garantizar la Educación Técnica en términos de cobertura, calidad y pertinencia, que asegure a los jóvenes los aprendizajes necesarios para desempeñarse como profesionales y ciudadanos en esta sociedad que evoluciona permanentemente.

Para ello es indispensable diálogo y consenso entre actores, elaboración de plan estratégico; definir competencias, coordinaciones y articulación entre instituciones y actores que ofertan este servicio; definir políticas, sistema y estrategias de la Educación Técnica, que se correspondan con las realidades nacionales y perspectivas de futuro que desde ya se construye.

Debemos definir en orden de prioridades las carreras con nivel de técnico básico y medio; formación adecuada de docentes en la carrera que facilitan y en metodologías de enseñanza. Se requiere diagnóstico integral de la demanda. Una conexión directa entre las instituciones y organizaciones que ofertan este servicio y el mundo de la producción.

Una evidencia del rezago en la oferta es que, mientras la base económica de Nicaragua está en el campo y requiere desarrollar la agroindustria, infraestructura y servicios en esa dirección, en ese ámbito es la que menor apoyo recibe.

Se requieren más centros técnicos, ubicados en distintos puntos del territorio nacional dotados con máquinas, equipos, herramientas y material fungible. Una campaña, un impulso masivo de orientación técnica vocacional, de educación técnica, para cambiar patrones culturales que mueven a los jóvenes buscar estudios universitarios y no subestime la importancia de la formación técnica.