Jorge Eduardo Arellano
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En los diferentes medios de comunicación social escritos y televisivos ha sido del conocimiento del pueblo nicaragüense que el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), dirigido por Edmundo Jarquín, de la noche a la mañana con todo y cartuchera se pasó al movimiento político denominado “Vamos con Eduardo”, pues en los municipios de Managua, Masaya, Jinotepe y resto del país, los representantes de la organización están haciendo un llamado a sus seguidores y simpatizantes a que voten por los candidatos a alcalde y concejales del Partido Liberal Constitucionalista (PLC); se ha visto ante las cámaras de televisión abrazando alegremente a dirigentes del MRS y candidatos del PLC. La consigna esgrimida es: “todos contra la dictadura de Daniel Ortega Saavedra”.

Atrás quedaron las proclamas, reclamos, denuncias de la connotada dirigente del MRS, Mónica Baltadano, quien a través de los medios de comunicación desesperadamente hacía el llamado al electorado nacional a votar nulo en las próximas elecciones municipales del nueve de noviembre. La posición política de Mónica se funda, que votar por los candidatos PLC es igual a votar por los candidatos del FSLN. Dicha conclusión tiene su base en el pacto político y las relaciones de sociedad gansteril que desde hace varios años tienen los caudillos Daniel Ortega y Arnoldo Alemán Lacayo. Por la componenda estos personajes siempre han logrado ponerse de acuerdo para reformar la Constitución Política, acorde a sus intereses. Se reparten los puestos públicos en el Estado, Corte Suprema de Justicia, Consejo Supremo Electoral, Contraloría; reforman y elaboran las leyes en la Asamblea Nacional, donde prima los intereses de ambas facciones, quedando muy lejos los intereses de la nación.

La decisión de la cúpula del MRS de apoyar a los candidatos del PLC es producto y resultado de un estado de resentimiento político contra el FSLN, por todos los atropellos de que han sido objeto de parte de la dirigencia del Frente, ya que la dirigencia de ese partido promovió ante el Consejo Supremo Electoral la cancelación de la personería jurídica del partido. En los últimos meses el partido rojinegro desató toda una persecución contra los MRS, cercenándoles su derecho de expresión y de movilización política, llegando a ataques personales, desatando una fuerte campaña de desprestigio en los medios de comunicación oficialista. En este ataque brutal y despiadado el MRS y su dirigencia perdió completamente perspectivas y la visión política de cara al futuro; pudo más la inmadurez, el rencor, que la preservación de los principios por los cuales se venían destacando en el campo y el juego de la política nacional.

Es muy triste para el pueblo nicaragüense observar cómo una alternativa política con un importante capital que venía acumulando fue echada por la borda; dicha agrupación definitivamente cayó en la trampa que hábil y astutamente le montaron los caudillos políticos del FSLN y PLC. El maquiavélico plan de neutralización fue preparado calmada y concienzudamente, puesto que los resultados de las elecciones nacionales, en las cuales el MRS obtuvo más de 200 mil votos, con cinco diputados, significaba un serio peligro para el bipartidismo de los partidos del pacto, por tanto era necesario e imperativo destruir a cualquier costo esa amenaza política llamada Movimiento Renovador Sandinista. Es así que los caudillos se ponen de acuerdo, se dividen el trabajo para que uno de ellos inicie todo desprestigio y reclute políticamente al MRS, ya sea engrosando su ejército de votantes a las filas del FSLN o a las filas del PLC. Para ello primero había que ablandar, intimidar y desesperar a la cúpula de ese partido. Al final el objetivo se consiguió, logrando una claudicación de principios, pues decir en estas elecciones municipales que hay que votar por los candidatos del PLC, es igual a decir que hay que votar por la mayor corrupción política, que representa el caudillo de ese partido, Arnoldo Alemán Lacayo.

Quedó en el vacío la denuncia de los dirigentes del MRS cuando éstos señalaron a Eduardo Montealegre que éste era parte y beneficiario de la corrupción en la subasta de quebrados bancos, quien valiéndose de su puesto como ministro de Hacienda y Crédito Público, y a la vez accionista del Banco Centroamericano (Bancentro), realizó el negocio de su vida comprando pasivos de los bancos quebrados a precios de guatemojado, con lo cual obtuvo ganancias millonarias en dólares, con lo cual la deuda pública creció injustificadamente, deuda que aún está pagando con sangre y sacrificio el pueblo nicaragüense a través del Presupuesto General de la República.

La deserción y traición política del MRS se manifiesta cuando su cúpula, sin pudor ni vergüenza alguna, pide al pueblo de Nicaragua que salga a votar masivamente el nueve de noviembre a favor de una de las partes que constituyen la parte fundamental de la corrupción de este país, como es el partido PLC.

Abdicar a los principios es un acto de felonía a los más de 200 mil votantes que obtuvo la agrupación en las últimas elecciones generales. Lo ocurrido en esta etapa de la historia política de este país es como que si estuviésemos reviviendo nuevamente la traición política en que incurrió el líder del Partido Conservador de Nicaragua, Fernando Agüero Rocha, en el año 1967, cuando éste pactó con el dictador de turno Anastasio Somoza Debayle. Con ese pacto se enterró políticamente el agüerismo, y el partido de los zancudos, pues nunca más volvió a considerarse como una alternativa política ante el pueblo de Nicaragua.

En realidad, en lo personal no me sorprende que el señor Edmundo Jarquín, como dirigente del MRS, se haya convertido en un socio más del PLC, pues con esa conducta pone en evidencia sus raíces u orígenes políticos, de manifiesta tendencia conservadora, a lo que está ligado históricamente él con sus antepasados con el otrora Partido Liberal Nacionalista, hoy llamado Partido Liberal Constitucionalista.

Consideró que todos aquellos cuadros políticos del MRS que no están de acuerdo con la actuación de Mundo Jarquín, deben dejar bien clara su posición política o deben rendir una explicación al pueblo con relación al nuevo pacto suscrito por una parte de esa organización, en particular Mónica Baltodano, Henry Ruiz, Víctor Tirado, Luís Carrión, Víctor Hugo Tinoco y resto de dirigentes, deben dar a conocer si ellos forman parte de esa vergonzante claudicación, para saber que aún queda algo del denominado Movimiento Rescate del Sandinismo; de lo contrario su silencio cómplice daría a entender que todos ellos avalan la aberrante traición, y así conocer quién es quién dentro de lo que queda (si es que queda algo) de esa organización política.

Si la cúpula del FSLN claudicó en sus principios revolucionarios, cayendo en las redes y los vicios del sistema político del neoliberalismo. Si la cúpula del MRS, también cayó en las fauces de la corrupción, de las entrañas del pueblo tienen y deben de surgir dirigentes políticos auténticos que estén dispuestos a pasar las peores pruebas y los mayores sacrificios que sean necesarios para reivindicar las verdaderas necesidades de redención, de cambio y de transformación que requiere nuestra sociedad. Todo eso implica estar preparado con estoicismo necesario para no desertar ante los embates, los ataques y las agresiones de la peste y del cólera, como acertadamente tipificó Mónica Baltodano a los partidos del FSLN y del PLC, por supuesto en dichos adjetivos, incluidos los caudillos Daniel Ortega y Arnoldo Alemán Lacayo.

Lo ocurrido en el MRS es la pérdida de una batalla, pero no se ha perdido la guerra. Por tanto, como dijo el dirigente africano Samora Machel: la lucha continúa, hasta alcanzar la victoria final.


*Abogado y notario.