Jorge Eduardo Arellano
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PRINCETON
Barack Obama trabajó durante tres años como organizador comunitario en el derruido South Side, de Chicago, de manera que conoce todo sobre la pobreza real que existe en Estados Unidos. Sabe que, en uno de los países más ricos del mundo, 37 millones de personas viven en la pobreza, una proporción mucho más alta que en las naciones adineradas del mundo. Sin embargo, la campaña de Obama se ha concentrado en “Main Street” y los recortes impositivos para la clase media, esquivando la cuestión de qué hacer con la pobreza.

No es que Obama no tenga políticas para ayudar a los pobres. Visiten su sitio en internet y hagan un clic en “The Issues” (Los temas) y luego en “Poverty” (Pobreza). Allí encontrarán un conjunto de propuestas con criterios que van desde aumentar el salario mínimo hasta establecer el modelo “Promesa a los vecindarios”, que intentará transformar zonas con altos niveles de pobreza y bajos niveles de logro educacional mediante el suministro de servicios como una educación infantil temprana y la prevención del delito. (Si van al sitio en internet de John McCain, ni siquiera encontrarán “pobreza” entre la lista de temas en donde hacer clic --aunque sí figura allí “Programa espacial”--).

Entonces, ¿por qué Obama no habla de una cuestión en la cual tiene mucha más experiencia de primera mano que su oponente, y mejores políticas también? Quizá no haya suficientes votos pobres, o tal vez los pobres voten de todas maneras a los demócratas. Es más, sus investigadores probablemente le hayan dicho que hay más probabilidades de ganar a los votantes de la clase media independiente apelando a sus billeteras que a una preocupación por los pobres de Estados Unidos.

Si los pobres de Estados Unidos no figuran entre las preocupaciones de los votantes, no ha de sorprender que los pobres en el extranjero sean prácticamente invisibles. Nuevamente, Obama tiene los antecedentes --con sus vínculos familiares en Kenia-- y una política promisoria para aumentar la asistencia extranjera de Estados Unidos a 50 mil millones de dólares para 2012, utilizando el dinero para estabilizar a los Estados en crisis y aportar un crecimiento sostenible a África. (Actualmente, de todas las naciones donantes de la OCDE, sólo Grecia da un porcentaje menor de su ingreso nacional bruto que Estados Unidos).

Pero cuando al compañero de fórmula de Obama, Joe Biden, le preguntaron en su debate con su contraparte republicana, Sarah Palin, qué propuestas podría tener una administración Obama-Biden para seleccionar los proyectos más necesarios como resultado del rescate de 700 mil millones de dólares de Wall Street, la única propuesta específica que mencionó fue el incremento de la asistencia extranjera. McCain nunca se avocó a los detalles específicos sobre cuánta ayuda extranjera le gustaría que ofreciera Estados Unidos.

Ambos candidatos se refieren a las muertes del personal militar norteamericano en Irak, pero poca atención se le dedicó a las bajas civiles de la guerra. En su debate con Biden, Palin en realidad atacó a Obama por decir, según sus palabras: “Todo lo que estamos haciendo en Afganistán es bombardear pueblos y matar civiles”. Ella catalogó a ese comentario de “imprudente” y “falaz” porque “No es lo que estamos haciendo allí. Estamos combatiendo a los terroristas y estamos asegurando la democracia”.

Por supuesto, matar civiles no es todo lo que Estados Unidos y sus aliados de la OTAN están haciendo en Afganistán, y si Obama quiso decir que ése era el caso, su retórica fue negligente. Pero lo que es extraordinario sobre el comentario de Palin es que, a pesar de ser una fuerte proponente de la santidad de la vida humana, al criticar a Obama no se detuvo a deplorar la seria pérdida de vida humana inocente que los ataques aéreos norteamericanos han causado en Afganistán. El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, repetidamente expresó su indignación por los ataques aéreos norteamericanos que mataron a civiles --más recientemente en agosto, cuando dijo que 95 afganos, entre ellos 50 niños, fueron asesinados en el bombardeo de un pueblo--.

El desafío ético global que ha sido más prominente en la campaña es el cambio climático. En este tema, los objetivos de los candidatos son prácticamente idénticos: ambos respaldan un sistema de cuota límite y venta para hacer recortes profundos en las emisiones de gases de tipo invernadero por parte de Estados Unidos para 2050. Obama quiere que el objetivo sea una reducción del 80% y McCain habla del 66%, pero, ya que el próximo presidente abandonará el gobierno no más allá de 2016, esa diferencia es irrelevante.

Lo que resulta interesante es que una cuestión ética sobre la que ninguno de los dos candidatos hizo campaña demostró tener el potencial de movilizar a los votantes. Un grupo llamado Defensores de la Vida Silvestre ha estado publicitando un aviso que destaca gráficamente cómo Palin apoya dispararle a los lobos desde un avión. Un estudio realizado entre republicanos, demócratas e independientes, demostró que ver el aviso generó un mayor apoyo a Obama.

De acuerdo con Glenn Kessler, Director de Investigación de HCD, que condujo el estudio con el Muhlenberg College Institute of Public Opinion, mientras que los avisos recientes de ambos partidos han tenido escaso impacto entre los votantes: “Éste es el primer aviso en más de un mes que parece haber marcado un cambio”. En coincidencia con ese descubrimiento, una iniciativa electoral histórica en California para prohibir las formas crueles de confinamiento animal en granjas industriales, que incluye el sistema de jaulas con batería para mantener encerradas a las gallinas, también está demostrando un fuerte respaldo.


Peter Singer es profesor de bioética en la Universidad de Princeton. Sus libros incluyen Animal Liberation, Practical Ethics, One World y The President of Good and Evil. Actualmente está trabajando en un libro sobre la pobreza mundial.


Copyright: Project Syndicate, 2008.

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