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Cuando en el año 1975 entraron a nuestra aula quienes estaban en años superiores, para explicarnos de una nueva campaña de recaudación de fondos para ayudar a una organización denominada Fe y Alegría, todos a lo inmediato nos anotamos para ejecutar lo requerido. Llego el día, tempranito nos alistamos con unas alcancías y unos blocks de calcomanías que contenían un corazón con tres figuras que dibujan la silueta de tres niños tomados de la mano y una leyenda abajo que decía “Fe y Alegría”.

No recuerdo cuánto recaudamos entonces, lo que sí memorizo es que año con año llevábamos a cabo con ánimo y entusiasmo esas recaudaciones. De ahí salieron noviazgos, fraternidades y otras expresiones, como el orgullo de ser estudiante.

Hoy, es común ver a jóvenes en el territorio nacional recaudando fondos para distintas entidades y diferentes fines, en aquellos años solo era Fe y Alegría, y las recaudaciones escolares, pero el tendido alcanzado estaba consolidado. Había enraizado en las distintas generaciones de jóvenes estudiantes, y está vigente hasta nuestros días. De ahí es historia pura y simple.

Gustavo Torres es un amigo que reside en la Florida desde décadas atrás. Le pregunté hace poco de nuestros años estudiantiles y en especial de esas recaudaciones. “Hombré --me dijo--, si conservo en mis chereques la calcomanía que poníamos, la guardo como trofeo de nuestros mejores esfuerzos. Nos sentíamos orgullosos en participar, era nuestra medalla olímpica. Muy a menudo, les cuento a mis hijos de ello”.

Esa institución ha trascendido gobiernos, voluntades y esfuerzos subjetivos. Está aquí y se ha quedado. Se inició en 1974 como un movimiento cuyo objetivo era impulsar la educación en los sectores sociales más precarios. Camino labrado, que hoy sigue con la misma visión y misión, traspasando de la fundación de dos centros escolares, hasta tener en la actualidad 32, disgregados en primaria, secundaria, básico agropecuario, formación de maestros, técnico medio y educación preescolar. Es todo un universo de formación con miras a ofrecer opción educacional integral y de calidad, dirigida a los sectores más pobres de Nicaragua, con el propósito y el ánimo de seguir promoviendo el desarrollo sostenible del país.

Esta opción educacional ha calado en diezmar ostensiblemente el desempleo, el pandillerismo, la disgregación familiar y la inmigración del campo a la ciudad por mencionar algunas tareas. En toda esa lucha, existe un común denominador: la fe en Dios, la práctica cristiana, de la mano en el esfuerzo de educación integral y de calidad.

Le cobijan en nuestros días varios programas, como resultados de la interacción de desarrollo y coherencia altiva, cuentan con: formación para el trabajo, mejora de la calidad educativa, informática educativa, formación de educadores, educación no formal y promoción social, educación en valores humanos-cristianos, gestión y fortalecimiento institucional y acción pública. Este paraguas de éxito educacional tiene nombre y apellido, se han fundado y están activos en los siguientes centros: Inmaculada Concepción (Ocotal); Belén y Nuestra Señora del Rosario (Estelí); San Ignacio de Loyola, Nazareth y Uanita Petrik (Chinandega); Centro Experimental La Asunción, María Eugenia de Jesús, San Francisco, San Antonio, Corazón de Jesús, San José, San Rafael, Santa Ana, San Ramón (León); Nuestra Señora de Guadalupe, Juan XXIII, San Francisco Javier, Roberto Clemente (Managua) y Cristo Rey, en Diriamba.

Son miles de estudiantes los cubiertos por este programa. Son efectivos los resultados obtenidos, son leales las mecánicas implantadas, es Fe y Alegría un eslabón real en el presente y futuro de nuestro tejido social, que deviene en un solo eje: educación.

Pero, en la actualidad su realidad económica esta enclenque. Sus presupuestos han sido recortados por países amigos debido a dificultades propias de los mismos. Este esfuerzo, esta institución, está en peligro, sí, así como lo oyen. Hoy más que nunca requieren de nuestro apoyo, hemos de volver nuestras miradas a ellos, concurramos, nosotros somos parte de su historia.

 

*Licenciado en Derecho y Relaciones Internacionales