•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

El capitalismo tiene sus raíces en la propiedad privada. La propiedad privada es la sangre, el oxígeno y la vida de la ideología capitalista. Antes, ningún otro modo de producción había logrado elevar a nivel de santidad el concepto de propiedad. Cuando hablamos de propiedad nos referimos a los medios de producción, como la tierra y los recursos naturales que brotan de ella.

Antes del advenimiento del capitalismo, la propiedad de la tierra se hallaba dispersa. Cada campesino tenía su pequeña parcela, la cual trabajaba y producía para su autoconsumo, y el remanente lo sacaba al mercado para realizar el intercambio por medio del truque.

Así transcurría felizmente la vida en el campo; mas cuando aparecen los primeros signos del capitalismo, los pequeños parceleros fueron expropiados y confiscados por los capitalistas. De sus derechos de propiedad, se vivía un proceso de cambios en la producción; la industrial textil requería lana de ovejas para fabricar telas y, por tanto, se necesitaba grandes extensiones de tierras para la crianza de estos rumiantes.

Además, se necesitaba mano de obra; por tanto, era necesario proletarizar al campesino, para que fuera a trabajar a la naciente industria textil. Entonces la única manera de conseguir fuerza de trabajo era despojar de las tierras a miles y miles de campesinos; así la propiedad privada fue acumulándose en muy pocas manos, para beneficio de una minoría.

Mas la propiedad privada necesitaba de un manto protector, requería un ordenamiento jurídico, al cual pudiera acudir la clase capitalista cuando viera afectados o lesionados sus derechos de propiedad.

Bajo estas circunstancias, el Estado, instrumento que se halla al servicio de los capitalistas, promulga códigos civiles, en los cuales se fijan las reglas de protección a la propiedad, se instituyen procedimientos sacramentales para transferir la propiedad, sea a título gratuito, sea a título oneroso, como la donación, la herencia, la compraventa; se nombran escribanos, autorizados por el Estado para realizar actos jurídicos. Los jueces civiles son los encargados de resolver los conflictos de propiedad, cuando el capitalista es objeto de usurpación o despojo. Se organiza una fuerza pública para hacer cumplir una decisión judicial.

La defensa de la propiedad no se reduce solo al ámbito civil, sino que trasciende lo penal; se aprueba el código penal, en el cual se establecen normas jurídicas, que tipifican como delitos punibles el robo, el abigeato, el hurto, la usurpación, penetración ilegítima, hechos delictuosos, perseguidos de oficio por la autoridad policial, el ministerio público y jueces del poder judicial. A la persona que atente contra la propiedad privada, según la gravedad del hecho, le esperan varios años de prisión.

Los conflictos de propiedad bajo el sistema capitalista no son nuevos, han existido en todas las épocas. En ocasiones son los capitalistas los que despojan de la tierra a pequeños parceleros y otras veces son los hombres sin tierras los que se toman la tierra del terrateniente. Este conflicto ha originado hechos de sangre, muertes y lesionados. La gente muere y mata por una pulgada de tierra.

La propiedad privada es la manzana de la discordia; por ella se producen enfrentamientos entre particulares, entre capitalistas, ente naciones, lo cual ha desembocado en guerras mundiales. Bajo cualquier pretexto, un país invade a otro país, para apoderarse de sus recursos naturales. Este tipo de divergencias actualmente se dilucida en tribunales internacionales. En suma, la lucha por la propiedad se genera entre los que quieren acumular más y los que no tienen nada.

 

* Abogado y notario.