•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Para mí que el grave problema de la desarticulación de la educación tiene un origen posible en el currículo discontinuo, pero esta sería solo una vista, con una hipótesis muy válida hasta el punto que en este se explican y se hallan muchos de los males que aquejan al sistema educativo y al estudiantado en general. Esto sería un problema pedagógico y sistémico.

Sin embargo, es posible anotar otras hipótesis sobre el problema de la desarticulación educativa, y es que está en el fondo. Tiene un problema epistémico o epistemológico, en particular, hay un abismo que nos separa de la revolución de las bases del conocimiento y de la sintonía con los avances científicos y de actualidad. Tampoco cambian las bases pedagógicas para la asimilación de las nuevas tecnologías de información y comunicación, con las que hay un enorme retraso --incluso en la formación de los docentes-- en esta materia.

Algo notorio desde esta conjetura es que en el fundamento de los documentos curriculares hallamos paradigmas o modelos superados, tales como el liberal y el dialéctico marxista, siendo el marxismo una epistemología reductiva y dogmática al menos en la versión leninista o stalinista. Por cierto, el paradigma marxista propicia la violencia al colocar una visión conflictiva de la sociedad como fundamento de la educación.

Otra causa posible, pero en el rango de las hipótesis, sobre la desarticulación de la educación, es el cambio del currículo que ocurre con cada Gobierno de turno, que descarta sin evaluar de forma exhaustiva el currículo anterior, sin tener una visión de nación y de nuevos objetivos educacionales, y mucho menos una capacitación permanente y pertinente del magisterio nacional, con miras a plazos estratégicos de desarrollo.

Los nuevos gobiernos implantan un nuevo currículum nacional a veces sin importar el consenso, los aportes anteriores, y apenas consignan algunos valores que someten a los famosos ejes transversales que nunca terminan de ser realizados. Esta es una causa de origen político. La honrosa excepción fue el currículum nacional básico establecido por el ministro de Educación, doctor Miguel de Castilla, que sí contó con la participación muchos sectores, instituciones, organizaciones e intelectuales del país. Pero hoy, nadie sabe si se ha sacrificado el currículum consensuado, por programas coyunturales o metas condicionadas por las organizaciones internacionales.

Esta fragmentación del sistema educativo alcanza a las universidades que reciben el producto de tamaño desastre, pero muchas de estas tampoco son dinámicas para efectuar las transformaciones curriculares necesarias y sincrónicas. Esto configura una vuelta más del bucle y terminamos construyendo en los estudiantes una especie de collage, de muchos colores y formas sin concierto, excepto, que las universidades se supone que desarrollan algunas competencias para trabajar con la realidad económica y social, siempre con un desajuste y un desfase en el conocimiento.

La posible solución a tal desarticulación es, por supuesto, la reestructuración y el consenso en sistemas sobre bases más amplias que los estrechos intereses partidarios, y fomentar con los presupuestos nacionales la formación y la calificación de los docentes de todo el sistema nacional de educación, motivar la asimilación y la apropiación de las ciencias y de las nuevas metodologías de enseñanza y de investigación científica. Debe pensarse en un currículum flexible para toda la educación nacional y no ser solamente gentes de expectativas sino hacer que las cosas ocurran.

Y, por último, quiero decir que más allá de cualquier gobierno hay que tener como lema que la educación de calidad y al día en ciencias y humanidades es para todos y para toda la vida, que de una vez por todas nos encaminemos a más desarrollo, democracia y paz.

 

*El autor es profesor.