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El sábado próximo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Para nosotros los médicos es de interés que las madres nicaragüenses tengan un embarazo sano, del que resulte un bebé que en el futuro sea un ciudadano competente en todos los aspectos, y que ellas continúen siendo parte importante de la familia y de la sociedad.

Sin embargo, pueden suceder situaciones que conlleven a complicaciones maternas y fetales; motivo por el cual, detallamos la situación de peligro en el país y la manera de cuidarse para tener un embarazo exitoso.

Según el informe del Minsa y la OPS sobre mortalidad materna en madres adolescentes y mortalidad infantil en hijos de madres adolescentes, la mortalidad materna ha disminuido en las últimas décadas, de 159 en 1989 a 66.73 por cada 100,00 nacidos vivos en 2009. Sin embargo, mueren cada año un promedio de 144 mujeres en edad reproductiva, lo cual es una pérdida para las familias.

En Nicaragua, la mortalidad materna es uno de los principales problemas de salud pública, aunque se ha disminuido. Más del 70% de las muertes maternas se producen en el área rural y una cuarta parte de ellas son adolescentes.

La mayor parte de las muertes son por causas obstétricas directas, siendo las principales la hemorragia, la hipertensión inducida por el embarazo, la infección y el aborto. Estas complicaciones pueden ser prevenidas detectando oportunamente riesgos en el embarazo que pueden llevar a pérdidas tempranas y tardías de la gestación, traduciéndose en amenazas de aborto, aborto espontáneo, “huevo muerto” retenido, embarazo ectópico, parto inmaduro, parto prematuro, muerte fetal “in útero” o del recién nacido y complicaciones maternas.

En el control prenatal periódico se valora el peso, talla, nutrición, control del desarrollo del feto y detección de riesgos a través de exámenes de laboratorio y examen clínico. Las pacientes deben aclarar sus dudas al momento de la consulta y estar bien orientadas para saber qué hacer en casos de emergencias como dolores, sangrados, contracciones uterinas, pérdida de líquido, fiebre, etcétera.

Entre las complicaciones más graves se cuentan la hipertensión arterial, asociada al embarazo o la preeclampsia, que pueden ocasionar desprendimiento de placenta y alteraciones graves que ponen en peligro la salud de la madre y el feto. Los sangrados, la placenta previa, que es la colocación anormal de la placenta en contacto con el orificio interno del útero y se manifiesta con hemorragias intensas sin dolor.

La diabetes gestacional, no controlada, puede llevar a infecciones urinarias, a repetición, hongos vaginales, polihidramnios (exceso de líquido amniótico), bebés muy grandes, malformaciones fetales y ruptura temprana de membranas, muchas veces con productos extremadamente prematuros que no sobreviven.

Son de utilidad las pruebas de bienestar fetal como ultrasonidos, monitoreo fetal, la revisión de la relación del diámetro de la cabeza fetal y de la pelvis materna. Todo debe hacerse antes del inicio del trabajo de parto, para determinar la vía de terminación del embarazo, ya sea por parto normal o cesárea.

Una vez pasado el nacimiento del bebé, la nueva mamá debe también mantener su propio cuidado físico y mental. Esto desde el postparto hasta su recuperación. La lactancia materna ayuda al apego de la madre al recién nacido. A veces las madres caen en depresión después del parto. Esto es pasajero, no hay que alarmarse. Aunque si se prolonga, hay que ir al médico.

Es de suma importancia escoger un lugar seguro para la atención del parto o cesárea y poder contar con el final feliz de un embarazo exitoso. Invito a las parejas que desean un embarazo exitoso a prepararse con tiempo y prevenir complicaciones futuras, que pueden ser evitadas con una evaluación preconcepcional oportuna.

 

* La autora es ginecóloga obstétrica.