Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

Parece casi insólito que después de una revolución, después de un esfuerzo sobrehumano del pueblo para derrocar la tiranía y sembrar la semilla de una Nicaragua progresista, ahora quede casi nada o muy poco respecto a fuerzas organizadas en busca de la trasformación radical de nuestra sociedad y sobre todo que luchen por rescatar el compromiso de los mártires.

Estas elecciones del 9 de noviembre se presentarán en un escenario democrático de caricatura, en un escenario excluyente, en un teatro de obcecados por el poder, en un ambiente donde lo único efectivo que se logrará es el fortalecimiento del pacto entre Alemán y Ortega. Y en ese escenario el MRS claudicó ante la derecha corrupta y neoliberal. El MRS además dio su aval al sistema imperante en Nicaragua y es ahora cómplice del desastre democrático del país.

No logro entender contra qué pacto dijo luchar el MRS, si ellos son ahora parte del mismo. ¿Qué van a decirnos a nosotros los jóvenes que apoyábamos la ALIANZA MRS? Me da mucho dolor ver cómo gente tan valiosa como Dora María, a la cual le tengo un cariño especial, ver a Tinoco, a Hugo Torres abrazados con los contras de Alemán, con la corruptela del capo. ¡Se equivocaron de en forma! Han perdido autoridad moral, han ofendido la memoria de Carlos Fonseca y sobre todo no han actuado como sandinistas
Ahora bien, si ya no existe la Alianza MRS qué hacer ahora, cómo votar, por quién hacerlo sin fortalecer los dos bandos oligarcas que han mangoneado a su antojo los designios de Nicaragua. Creo que la cosa no es tan complicada. La solución es no reconocer como nuestra la triste decisión política del MRS y empoderarnos de la proposición del voto nulo del MPRS (Movimiento Por el Rescate del Sandinismo).

He estado hablando con algunos nicaragüenses en Cuba, donde estudio, con el ánimo de hacer una reflexión seria sobre la situación del país, sobre el abandono de algunas fuerzas políticas a la lucha de Sandino, y hemos llegado a la conclusión de que la única opción digna es la del Rescate del Sandinismo, es decir, el voto nulo. Porque es necesario ir a votar, porque además hay que demostrarle a este poder de dos cabezas que aunque nos quieran guiar como ganado a dos fangosos corrales es nuestro el derecho al voto. Y el voto nulo es una manera de expresar de forma cívica nuestro desacuerdo con Daniel y con sus políticas autoritarias, así como con su plan económico, que no se distingue en nada del consenso de Washington. Y desde luego el voto nulo también serviría como rechazo total a Alemán. Además es una forma correcta para rechazar esta antidemocracia, un sistema que se sustenta sobre la base del dinero, de la prebenda, de la corrupción, del nepotismo, de la economía de mercado y no sobre las necesidades básicas del pueblo.

Frente a la grave crisis que vive el país en materia de democracia, frente a la posición neoliberal del gobierno de Ortega, frente al poder casi ilimitado de la familia del presidente y del reo Arnoldo Alemán sobre nuestras leyes, frente al dudoso poder electoral, frente a una corte judicial que dobla la cerviz, frente al plenario de la asamblea que se parece más a Wall Street; no le queda más camino al nicaragüense patriota que votar nulo, marcar todas las casillas y rechazar esta pesadilla como de seguro lo habría hecho Carlos Fonseca.

Ninguna opción impuesta en Nicaragua en la actualidad es válida si su validez dependiera del desarrollo igualitario de nuestra sociedad, de la limpieza de la clase política, y mucho menos válida es cualquier opción política si hablamos de moral, de ética y de justicia. Urge crear un escenario alternativo que impida, por la vía de la presión ciudadana cívica, que el PLC y el FSLN puedan seguir fortaleciendo la destrucción de nuestras instituciones y seguir empeñando en el infierno de Dante el futuro de Nicaragua.


Hermano y hermana,
votar nulo es votar por Nicaragua