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En junio de 2012, estalló el escándalo de manipulación de la tasa de interés Libor (London Interbank Offered Rate) por parte de varios bancos internacionales, entre los que figuraba el banco inglés Barclays, que aceptó pagar una multa de 460 millones de dólares para cerrar las investigaciones sobre su participación en el fraude.

La Libor es la tasa de interés a la que los bancos se prestan dinero entre sí en el corto plazo, pero también sirve para toda clase de operaciones financieras, como créditos hipotecarios, prendarios, financiamiento de tarjetas de crédito y otros. Por lo tanto, la manipulación de la Libor generó un arbitraje cambiario que permitió registrar utilidades extraordinarias para los bancos y un gran perjuicio económico para los clientes.

Como resultado de la manipulación, se generó una creciente preocupación por encontrar otro mecanismo más seguro. Con tal propósito, Canadá expresó recientemente su intención de controlar la fijación de la Libor en dólares canadienses; en tanto que Australia, desde abril de 2013, sustituyó la Libor en dólares australianos por una tasa elaborada en base a la información provista por los mercados electrónicos y los brokers que operan en dichos mercados. 

El problema con la Libor es porque se fija en base a las estimaciones de los bancos participantes y no a transacciones reales. Las autoridades británicas han propuesto reforzar los controles y sustituirán a la desprestigiada Asociación de Banqueros Británicos (BBA), que operó en la Libor desde 1986, por la compañía estadounidense Intercontinental Exchange (ICE), que será ahora la encargada de su administración. Los reguladores británicos también crearon el FCA (Financial Conduct Authority), nueva institución a cargo de controlar la Libor.

Sin embargo, los mencionados cambios no satisfacen para nada a muchos países y cada vez surgen nuevas propuestas de modificación del sistema que no tienen en cuenta a la tasa Libor.

La Organización Internacional de las Comisiones de Valores publicó en 2013 sus recomendaciones para que se aplique en el futuro en los índices de referencia y ya se estudian legislaciones nacionales para darle marco a los indicadores en cada país, pues históricamente las tasas de referencia como la Libor fueron fijadas por los propios mercados financieros fuera de todo marco regulatorio.

Algunos economistas del FMI y del Banco Central Europeo (BCE) propusieron reemplazar la Libor por una de las siguientes alternativas: (1) Utilizar el OIS (Overnight Indexed Swap), tasa de referencia de las operaciones de intercambio diario de tasas de interés; o (2) Construir un nuevo índice mundial que tome en cuenta todas las fuentes de financiamiento de los bancos y calcule sus costos empleando transacciones reales.

También hay propuestas de descentralizar el sistema y que cada inversor utilice una tasa de referencia de acuerdo con el tipo de activo financiero en su poder, pero esta propuesta tiene la desventaja de que haría más compleja la fijación de los índices, pues habría una multitud de instrumentos de medición.

En conclusión, todo parece indicar que será difícil salvar a la Libor de su desaparición y el tiempo se agota, a medida que van surgiendo más y más propuestas de modificación del sistema.

 

 

*Economista, MBA