Jorge Eduardo Arellano
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Hace ya semanas que los ciudadanos de los Estados Unidos han estado votando y hoy, 4 de noviembre, es el último día para decidir quién será el futuro Presidente, Vicepresidente, así como Senadores y Diputados que, de ganar los candidatos del Partido Demócrata, afianzarían su control en el Congreso, lo cual daría al Ejecutivo de ese mismo partido, la oportunidad de dar un giro total a la política social y económica de los Estados Unidos.

El ser visitante de un país en los albores de una contienda cívica, ofrece ventajas, ya que uno puede analizar sin pasión las diferentes reacciones de la población a un evento tan trascendental como éste.

No hay duda que el color de la piel de uno de los candidatos va a influenciar a muchos de los ciudadanos: unos, contentos de ver culminado los sueños de quienes hace solo 50 años eran catalogados de segunda clase, y otros tomados por sorpresa por un joven que se preparó y fue escalando con triunfos de elección en elección, hasta colocarse como candidato del partido demócrata en estas elecciones para Presidente.

Su contrincante, John McCain, también luchó políticamente por más de 20 años como Senador, y muchas veces hasta se apartaba de los lineamientos de su partido Republicano. Pero en los últimos 8 años de la Administración Bush, votó a favor de la legislación que le permitió al Presidente Bush intervenir en Irak. Como resultado de esa guerra y sus efectos, los EUA han cosechado resultados desastrosos a su imagen, se han perdido ciertos derechos cívicos y su economía ha entrado en la crisis que actualmente tenemos, algo que ha perseguido al candidato McCain durante toda la campaña.

Dicen los analistas que esa negativa asociación con Bush fue una de las razones del por qué McCain decidió escoger a la Gobernadora Sarah Palin como su compañera de fórmula. Aunque Palin representa a los fundamentalistas religiosos, significaba un cambio, ya que era mujer y sin contactos directos con Washington, lo que le daba a la campaña republicana un nuevo slogan publicitario de que estaban llevando nueva sangre y nuevas ideas.

Como mencioné en El Archivo XIII, sobre el foro de la «Confraternidad Einsenhower», son los jóvenes, menores de 45 años, los que decidirán esta elección y si refinamos la edad, veremos a los menores de 30 como los grandes electores, ya que ellos han crecido en un ambiente abierto, sin prejuicios, con una mentalidad global y además ven su futuro amenazado con la política económica actual.

Según el Arto. II, Sección 1 de la Constitución de los EUA, cada Estado cuenta con un número de electores determinados representativamente en el Colegio Electoral, igual al total de los senadores (2 por Estado) y representantes (Diputados) a que el Estado tenga derecho en el Congreso. La idea era darle representación a todos los Estados, lo cual ha dado resultados controversiales, como el caso de la polémica elección del año 2000, en la que a pesar de que el candidato (Gore) ganó el voto popular por mas de 500 mil votos directos, fue derrotado por (Bush), quien al ganar controversialmente Florida por 573 votos directos, obtuvo sus 25 votos electorales, que le dieron 271 contra 266 de Gore.

Sabemos que los problemas de las finanzas, la banca y los impuestos, tendrán fuerte influencia en los votantes, ya que hay un consenso de que se necesita cambio de timón y, como los EUA, en los últimos 8 años, ha estado bajo la responsabilidad de un Presidente Republicano, es muy difícil que la ciudadanía decida continuar con lo mismo.

Este año, un crecido número de votantes han utilizado las leyes electorales de los Estados que permiten votar anticipadamente, tales como Florida, Ohio, Pennsylvania, entre otros. Lo bueno de este sistema es que cuando le dicen a uno la ya familiar frase: “siento mucho, no puedo encontrar su nombre”, el votante tiene la oportunidad de protestar la ausencia de su nombre en las listas de votantes y solicitar el apoyo de organismos no gubernamentales a nivel nacional como “Election Protection”. El no encontrar el nombre en las listas de votación se agrava en lugares como Florida, donde han adoptado que el nombre que aparece en la lista debe corresponder al de las listas del Seguro Social y la Licencia de Conducir, lo cual es un serio problema, ya que estas son notorias por sus errores. Otra de las seguridades que existe es que uno puede revisar las listas de votantes en casi todas las páginas WEB de las Comisiones Electorales Estatales y Municipales a nivel nacional.

La gran diferencia de estos problemas con los de Nicaragua es que en Estados Unidos hay un sinnúmero de organismos cívicos que vigilan el proceso electoral desde su inicio y no solo previenen, sino que actúan para corregir errores, como es el caso del Estado de Ohio, donde de no ser por la intervención de un grupo de ciudadanos se hubieran quedado sin ejercer el sufragio 200 mil votantes. Hasta la próxima semana con El Archivo XVI.