Jorge Eduardo Arellano
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El voto o sufragio es el medio o instrumento por el cual el pueblo manifiesta su voluntad designando a las autoridades que los gobernarán. Leí a un comentarista político internacional que manifestaba, que es la facultad que tiene un ciudadano para elegir libremente a sus verdugos. En lo personal comulgo con dicha expresión, pero considero que es la expresión de nuestra voluntad y no la imposición de nadie. Es al menos, la máxima expresión dentro de lo que se ha dado por llamar, proceso democrático.

El voto se lleva a efecto en una urna de manera secreta para evitar cualquier tipo de presión al momento de votar. En muchos países es obligatorio, pues es una función pública, así como un deber moral y un derecho. Lamentablemente no todas las personas son concientes de este deber. Considero que en Nicaragua el voto debería ser obligatorio. El ir a votar durante los comicios es expresar la dignidad del ser humano en el campo político. Al votar estamos definiéndonos como sujetos verdaderamente democráticos.

Amenazar para que se vote por uno o por otro o impedir el que alguien vaya a votar es negar la dignidad y la libertad de decidir como atributo esencial de la persona. Nuestros políticos ofenden nuestra dignidad cuando nos ofrecen el voto como un bien comercial, supeditando el mismo a la ley de la oferta y la demanda y convirtiendo uno de nuestros más valiosos derechos fundamentales en mercadería. Tenemos que aprender a valorar el voto como la expresión del poder de los ciudadanos.

Lo anterior no se ha logrado en Nicaragua, pues además de la falta de institucionalidad, falta de las apropiadas leyes, la pobreza, desigualdades y la corrupción, tenemos un desconocimiento total de la manera como se ejerce la democracia y del papel básico del ciudadano en su realización. Si en el pasado nos hemos acercado a las urnas en grandes números ha sido por temor de unos y fanatismo de otros.

Darío Echandia, ex-presidente de Colombia, parafraseando a Abraham Lincoln, decía que la democracia en Colombia era “el gobierno de los ignorantes, por los ignorantes y para los ignorantes”. Yo creo que lo mismo podemos aplicar a nuestro país, en el cual existe un desconocimiento total acerca de la importancia que debemos darle al derecho (debería ser obligación) que nos otorga nuestra constitución a votar.

Poco han hecho nuestros gobiernos y la sociedad misma para inculcar al pueblo que el votar es la manera de manifestar nuestra dignidad, libertad y autonomía .No es necesario ir a tomar armas, piedras o garrotes para definir quien y como nos deben gobernar. Dignidad, libertad y autonomía se consiguen acudiendo a las urnas electorales a depositar nuestro voto con responsabilidad y por respeto a nosotros mismos.

El ir a votar no es un hecho cualquiera y ejercerlo mal a propósito votando para que anulen nuestro voto, o votar por el ofrecimiento de una suma de dinero, prebendas o amenazas, es renunciar a efectuar el acto más importante de nuestra vida personal en el campo político. Si queremos fortalecer nuestra democracia, tenemos que ir a las urnas. No votar o mal votar sería renunciar a la esencia de animal político que nos adjudicó Aristóteles y que llevamos en nuestro interior.

Necesitamos que el voto en las futuras elecciones sea un voto masivo, un voto conciente, un voto sin temores, un voto libre y que gane el mejor. A como dije al inicio, a lo mejor elegimos a nuestros verdugos, pero lo hicimos como mayoría con la expresión de nuestra voluntad y sin la imposición de nadie. Si así fuere bienvenido quien lo logre, pero no estoy de acuerdo en que una minoría liberal, sandinista, conservadora, o la que fuere gobierne un país en contra de la voluntad de la mayoría.

¿Y para qué fue el triunfo armado del pueblo en el 79 y el triunfo a través del voto de Doña Violeta en el 90? Triste ver a través del retrovisor del tiempo que continuamos buscando nuestro despegue económico, social y político, y el avión sigue tragando pista sin levantar vuelo y ésta se termina. Lo irredimible de los nicaragüenses cada día es más evidente.

La tarea de que nuestro pueblo comprenda la importancia del voto dentro del proceso democrático es una tarea a largo plazo, pero de inmediato los partidos políticos, el Gobierno de la República, todas esas ONG que tanto dicen preocuparse por el bienestar democrático del pueblo, todos y cada uno de aquellos ( incluyo mi persona) que comprendemos la importancia del sufragio para el futuro de la nación deberíamos iniciar un proceso de actividad permanente de formación para el ciudadano y así éste comprenda la importancia de ir a las urnas a ejercer su derecho al voto y así tener la oportunidad de asumir lo publico como propio.

Dentro de la propaganda política partidista de toda elección en Nicaragua debería de existir obligatoriamente un componente económico, de tiempo y de recursos humanos dirigido a hacer conciencia en el ciudadano de la importancia de su voto para el futuro de la nación e impulsarlo, no importe por quién vote, a hacerse presente en las urnas electorales este venidero nueve de noviembre y participe en la decisión acerca del futuro de su persona, su familia, su vecindario, su ciudad y su país.

Nicaragüense, ve a votar en estas futuras elecciones municipales por quien tú lo desees, pero ve: harás feliz a las personas que lucharon para que hoy todos pudiéramos decidir. El votar es la única forma civilizada de luchar para que nadie termine con el derecho a la libertad.

Una papeleta de voto es más fuerte que una bala de fusil. Abraham Lincoln
gareas@cablenet.com.ni