Jorge Eduardo Arellano
  •   Managua, Nicaragua  |
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Pensar en un banco de cerebros en Nicaragua, con relación al mal de Alzheimer y el de Parkinson, debería tener fines de investigación, para aportar a una mejor calidad de vida de quienes sufren esas enfermedades y sus familiares.

Noticias recientes mencionan dos sucesos relacionados con la denominada epidemia del siglo XXI. El 20 de marzo falleció a los 83 años en Brasil Hideraldo Bellini, futbolista estrella en su época. Su neurólogo, Dr. R. Nitrini, estudiará su cerebro, cedido en calidad de donación a la investigación. Tres días después, en España, fallece el expresidente Adolfo Suárez, también víctima de Alzheimer. Logró vivir 81 años, los últimos 11 con la enfermedad.

La literatura médica menciona que estos pacientes logran vivir entre 6 y 8 años, algunos más, en dependencia de los cuidados, tratamientos farmacológicos y terapias alternativas.

La Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó recientemente la Ley de Donación de Órganos. Riñones, retinas y corazón de otras personas, en la mayoría de casos, salvarán o mejorarán otras vidas. ¿Qué beneficio podría tener donar tejido cerebral? Por ahora, los únicos beneficios son los investigativos, es decir, científicos. Sin embargo, en el futuro podría ser para prevención y cura de Parkinson o Alzheimer.

Más de 100 millones de afectados a nivel mundial, y más de 100,000 a nivel de Nicaragua, se esperan para el año 2050. Los costos económicos por cada paciente, de tratarse con la dignidad que se merecen, superan los 180,000 dólares, sin tasa de retorno (recuperación), como lo diría un economista. El costo social y afectivo es incalculable para la familia.

Un proyecto de banco de cerebros, que permita estudiar la causa y proceso de las enfermedades neurológicas, aportaría mucho. En Colombia, el doctor Francisco Lopera estudió 60 cerebros donados e hizo historia en este campo, al descubrir el gen Paisa, una afectación derivada, que afecta a pobladores de entre 35 y 40 años. Con base en los estudios de Lopera, varios experimentos terapéuticos están en marcha y con resultados positivos. Guatemala, Chile, Argentina y España son algunos de los países que ya incursionaron en este campo. Estados Unidos ejecuta el proyecto Brain (cerebro).

Para pensar en un proyecto parecido en Nicaragua, debemos empezar por educación y sensibilización, con el propósito de obtener el aval de familiares para que donen tejidos cerebrales de sus parientes fallecidos. El otro tema son los centros de investigación.

Como resultado, contaríamos con literatura para luego desarrollar estrategias efectivas de prevención de males neurológicos imposibles de curar. ¿Quiénes se anotarán al reto?