Bayardo Altamirano
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Unos dicen que se murió, otros que renace en un movimiento popular progresista. En los brotes de resistencia de inmigrantes, trabajadores por salario mínimo, defensores de derechos y libertades fundamentales y maestros. Pero no hay algo que se pueda llamar un movimiento popular de izquierda.

Jefferson advertía que el árbol de la libertad tiene que ser regado de tiempo en tiempo con la sangre de patriotas y tiranos. Es abono natural. Argumentaba que ningún país puede preservar sus libertades políticas si sus gobernantes no entienden que su pueblo preserva su espíritu de resistencia y con ello el fácil acceso a la pólvora. Jefferson, agregó, ojalá no pasemos 20 años sin rebelión. Lo percibía no como insurgencia ilegal, sino como recuperación legal.

Los movimientos sociales desarmados de los 50 y 60, con su devoción y sacrificio refrescaron el árbol de la libertad. Sin embargo, el sistema amplificó el temor de rebeliones violentas, generando una industria de represión y control pública y privada para su bienestar.

Se provocó un gran debate entre el círculo liberal al escribir que la izquierda se ha rendido en ese país, por declararse liberal en vez de radical y asumir una postura defensiva expresada exclusivamente en el ámbito electoral. Eso hizo que la izquierda se moviera más hacia el centro al subordinarse al Partido Demócrata, lo que implicó una reducción de la visión social y una atrofia de la imaginación política de la izquierda. Se la critica por su romance con Obama, acusando que esa subordinación es fundamentalmente una expresión de los límites de la izquierda.

La tarea crucial para una izquierda comprometida en Estados Unidos es admitir que no existe como fuerza política efectiva. Hay que crearla. Eso requiere fundarla en un movimiento obrero vibrante cuya resurrección es urgente. Rechazar la idea de que una chispa va a detonar mágicamente un movimiento masivo. Tampoco se logrará construir a través de blogs progresistas, sino a la antigüita: organizando y estableciendo relaciones con otros sectores más allá de los cómodos círculos internos de la izquierda.

Hay gente optimista. Ven un renacimiento progresista. Hay señas de un nuevo movimiento centrado en el reciente surgimiento de fervor populista de izquierda. Populista en Estados Unidos, no se refiere a demagogia sino a una corriente política histórica que defiende y promueve los intereses del pueblo contra las cúpulas políticas y económicas.