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La firma del acuerdo para el inicio de la construcción de la Central Hidroeléctrica Tumarín, un megaproyecto que sin duda impactaría de forma notable en las condiciones económicas de este país, ha provocado mucha expectativa entre los actores económicos de Nicaragua.

De inicio, la inversión por más de US$1,100 millones generaría una actividad económica que, durante cuatro años, favorecería al país generando cerca de 6 mil plazas de trabajo directas, más otras 6 mil de forma indirecta.

En el ámbito empresarial, el sector construcción podría ser uno de los más favorecidos; y en términos recaudatorios, el Estado recibiría una inyección adicional de al menos US$50 millones por año.

Todo indica que ya no hay paso atrás y el consorcio brasileño CHN ha dicho que dará inicio este año a la obra tan esperada y varias veces pospuesta. Por tanto, los actores económicos en Nicaragua analizan los efectos de esta inversión en los negocios y consideran que al mismo tiempo aunaría a un favorable clima para otras inversiones.

Pero lo mejor vendría cuando la central Tumarín empiece a generar los 253 Megavatios proyectados, porque entonces el país tendría la posibilidad de reducir sus importaciones de petróleo, al disponer de una producción de energía limpia o renovable mayor de 70%.

Para los ciudadanos esto supondría un beneficio directo, porque el precio de la energía podría bajar en unos 10 centavos por kilovatio hora, como han estimado especialistas del sector energético.

En un país donde las encuestas muestran que las preocupaciones principales de los ciudadanos son la falta de empleo y el encarecimiento de los servicios básicos, una obra de la magnitud e importancia de Tumarín, aviva esperanzas entre miles de nicaragüenses que ven cerca la posibilidad de una mejoría para sus familias o sus empresas.

Con menos gasto en adquisición de petróleo y más ingresos fiscales, el Estado nicaragüense podría hacer más inversiones públicas en áreas sensibles como la salud, la educación y la infraestructura vial, llevando más bienestar y más empleo a la población.

Nos sumamos a ese entusiasmo que provocan estas noticias en la sociedad nicaragüense, porque consideramos que la inversión privada, nacional y extranjera, en empresas y obras sostenibles, es básica para que el país progrese y sus ciudadanos vivan mejor cada día.