•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Los estudiosos de las relaciones internacionales no se pueden quejar. Tienen la oportunidad de vivir la reconfiguración del mapa europeo, no visto desde inicios de la II GM y solo aprendido en los manuales y en las aulas de clases. El derrumbamiento del campo socialista, la desintegración de la URSS, la división de la Checoslovakia, el desmembramiento territorial de Yugoslavia y la aparición de varios pequeños Estados, como Bosnia - Herzegovina, Montenegro, Serbia y Kosovo, tienen eco hoy en Ucrania.

Ucrania no es una situación aislada. Es parte de una serie de estrategias de los EE.UU. y sus aliados occidentales. Por eso, en 1991 antes del derrumbe soviético, Boris Yeltsin convenció a su homólogo ucraniano Leonid Makárovych Kravchuk, de entregar el armamento estratégico nuclear a la Federación Rusa, porque los servicios de inteligencia soviética conocían de planes similares a la “desyugoslavización”, en Ucrania.

La dinámica de lucha geopolítica actual permite a los estudiosos, aprender a jugar ajedrez y el ajedrez geopolítico que la escuela de estrategia rusa está enseñando a puertas abiertas, no lo enseñan en las universidades donde se imparte esta carrera, a menos que el catedrático juegue ajedrez y conozca mucho de geopolítica y, sobre todo, el sistema de estrategias de política exterior rusas en forma de gambito.

Al lector desde luego le será mucho más productivo revisar todo este tipo de sistemas para luego asociarlos a las acciones de política exterior, como la que se vivió en la Crisis de los Misiles en el 62 en Cuba, en el 2008 en Abjasia y Osetia del Sur, u hoy día en Ucrania y Crimea.

Cabría hacerse una pregunta sencilla. ¿Realmente sorprendieron a Rusia? Con ese nuevo acto de desestabilización, derrocamiento de un gobierno vía revueltas disque “populares” organizadas y financiadas desde los centros como la NED, USAID, INRI y hasta el mismo Departamento de Estado por mencionar algunos. ¿No habrán sido otros los sorprendidos con la separación de Crimea y su unión a Rusia y la posibilidad, de que un efecto dominó surja en toda la parte oriental de

Ucrania?

En el exterior se observa el freno al expansionismo de la OTAN a partir de 1991 y de nuevo EE.UU. y Occidente se ven involucrados en la desestabilización de gobiernos legalmente instituidos, a través de apoyar a fuerzas criminales en su afán expansionista. En Kosovo apoyaron al ELK constituido de traficantes de armas y drogas en Europa. En las “revueltas árabes” a varias agrupaciones terroristas comenzando por Al-Qaeda, hoy a la derecha ultranacionalista y fascista en Ucrania.

A EE.UU. y Occidente no les queda más que esperar y observar cómo Rusia y China consolidan sus relaciones económicas, políticas y militares. En todo caso, hoy no es muy aconsejable jugar ajedrez geopolítico con Rusia, si no estás bien preparado.