Jorge Eduardo Arellano
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El coronel (en retiro) Emmett Lang acaba de probar un poco de la medicina que él y sus colegas magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE) le han recetado a distintos sectores políticos en el actual proceso electoral. Las cosas le ocurrieron como salidas de un guión calcado de lo ocurrido en los últimos meses.

Seguro del triunfo el coronel Lang se postuló como el candidato que retaría al actual Presidente del Comité Olímpico Nacional (CON), ingeniero Julio Rocha, doce años después de haberse retirado del deporte. Exactamente el mismo tiempo que Rocha ha sido Presidente del CON.

Pero no contaba el coronel Lang con la astucia del ingeniero Rocha, salido del mismo piñal que el Vicepresidente del CSE. La cuenta final de los votos resume la historia. El magistrado electoral obtuvo 15 de los 34 votos. El también Presidente de la Federación Nacional de Fútbol obtuvo 18 votos. Un voto fue anulado.

¿Cómo se llegó a ese resultado? El bando ganador dejó fuera de la elección a siete federaciones por no ser deportes olímpicos. Según varios cronistas deportivos todos esos votos eran pro-Lang, lo que habría dejado la elección 22-18 a favor del ahora perdedor. El militar en retiro, Emerson Velásquez, la peleó. Pero a su Federación de Karate le pasó lo que al MRS y al PC.

Tal marginación algunos cronistas deportivos la consideran ilegal, puesto que los estatutos del CON 2004 --cuando se realizaron elecciones-- incluían a federaciones con deportes no-olímpicos. El CON ha informado que nuevos estatutos han sido aprobados desde entonces, y que en ellos se coloca al margen de las elecciones internas a las federaciones de deportes no-olímpicos. Las nuevas adiciones representan tres votos más a favor del ingeniero Rocha.

Con esta maniobra se marginaron a las federaciones de Billar (creía que era juego recreativo), Caza y Pesca (cuando yo vivía en Ocotal era recreación), Motociclismo, Triatlón, Federación Universitaria (esto no es un deporte), Policía Nacional (tampoco es deporte) y Boliche (el Bolerama, la única pista de boliche desapareció hace una década). Y no aparecen en aquellos estatutos de 2004 las federaciones de Canotaje (que practican nativos de la RAAN, RAAS, Río San Juan y los lagos Cocibolca y Xolotlán), Tiro con arco (¿alguien la ha visto por ahí?) y Medicina Deportiva (esto no es deporte), que nacieron en 2005.

Ah, pero ése no fue el único ingrediente de la medicina amarga que debió tragarse el coronel Lang. El observador electoral enviado por doña Ana Isabel Morales, Ministra de Gobernación, no pudo ingresar al recinto. El CON le pidió su carta de acreditación y el pobre hombre mostró su carné de funcionario del Migob, y las certificaciones que el coronel Lang le había solicitado trajese para comprobar que los siete excluidos sí están registrados en Gobernación. “Nones”, le dijeron. Sin poder acreditado no hay observación.

Tampoco se permitió el ingreso de los cronistas deportivos a la votación, a pesar de la petición y protesta de varios. El CON alegó que era una actividad interna. Es decir, cero observadores (los cronistas invitan a las autoridades deportivas a sus votaciones anuales). Así que lo que ocurrió dentro fue reconstruido mediante el relato de quienes estuvieron.

Según crónica de Alberto Rayo, de La Prensa, el coronel Lang lamentó que los medios de comunicación y personajes del deporte no presenciaran las votaciones del CON, para ser testigos del proceso y confirmar las arbitrariedades. Agrega Rayo en su nota, que decía el magistrado Lang: “Yo le decía a Julio: ‘¿Por qué atrás no ponemos un cordón, y ahí está la crónica? ¿Por qué tenemos que escondernos?’”.

El tiro de gracia lo propinó el bando ganador cuando se descartó la votación pública y a mano alzada. Alegaron que lo apropiado y legal era la votación individual y secreta. El bando perdedor creía que ganaría si había votación pública, dado el peso de la autoridad política y militar que representaba el coronel Lang. Dos participantes allegados al derrotado dijeron que se habían efectuado rondas previas al sufragio. En ambas ocasiones (incluso sin los siete excluidos) el resultado era siempre favorable al perdedor.

A la salida, algunos del bando derrotado alegaron fraude, aseguraron que impugnarán la elección e informaron que solicitarán a doña Ana Isabel Morales que el Migob intervenga y se vuelva a hacer el ejercicio que confirmó al ingeniero Rocha por otros cuatro años. Claro, incluyendo a los siete que quedaron fuera y dejando fuera a los tres que decidieron la votación a favor del ingeniero Rocha.

Ahora está por verse si la Ministra de Gobernación, que anda tan ocupada revisando expedientes de más de 4 mil 200 ONG, le pondrá mente a la elección de un organismo del que apenas se sabe algo cada cierta cantidad de años, pero que ahora parece ser estratégico para los planes deportivos del gobierno de la República. Si lo hace se puede armar la del Diablo.

Al intervenir el gobierno al CON se prevé que el ingeniero Rocha solicite la intervención del Comité Olímpico Internacional, COI, que preside el suizo Jacques Roggue.

Ojalá la derrota del magistrado Lang no alcancé a concluir con otra declaración presidencial en la que se condene el injerencismo europeo en asuntos internos.