Jorge Eduardo Arellano
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A diario los medios de comunicación destacan en su agenda el tema violencia, ubicándolo como el más abordado, según datos de informes de monitoreo de Dos Generaciones.

Las noticias en su mayoría refieren a la violación de derechos de parte de los adultos hacia las niñas, niños y adolescentes en cuanto a su integridad física, psicológica y sexual. Encontramos notas que van desde asesinatos atroces hasta un jalón de orejas como método de corrección en las escuelas y la familia.

Datos similares fueron presentados en octubre de 2006 durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el Estudio Mundial sobre Violencia contra la Infancia, realizado por el investigador Paulo Pinheiro, el cual refleja que el hogar y la familia, las escuelas y los entornos educativos, las instituciones (de atención y judiciales), el lugar de trabajo y la comunidad, son los principales escenarios en los que se desarrolla la violencia. Es tiempo de actuar: no se pueden seguir tolerando los castigos físicos y humillantes hacia la niñez.

“La mejor manera de abordar la violencia contra la infancia es impedirla antes que ocurra”. El castigo físico como forma de disciplina y educación de los padres hacia los hijos debe cambiarse por formas no violentas. Mantener buenas relaciones con las niñas, niños y adolescentes a través de la comunicación es importante, para este proceso. Sí se debe disciplinar y poner límites, pero no con golpes.

Hay que promover desde la familia y las escuelas la participación de las niñas, niños y adolescentes en la lucha por sus derechos a no vivir violencia, a recibir protección y a establecer relaciones de respeto, afecto con adultos y entre niños. Éste es uno de los objetivos de la Segunda Feria contra la Violencia hacia la Niñez, la cual destaca la participación de toda la sociedad.

En la carrera por prevenir y erradicar la violencia hacia la niñez y la adolescencia, el Estado es una de las partes principales, ya que le compete prohibir todo tipo de violencia contra la infancia; donde ocurra y quienquiera que sea el que la ejerza, así como invertir en programas de prevención para abordar sus causas y ahondar en las consecuencias. Por ello no basta sólo con un marco jurídico que castigue con penas, sino que se trabaje para la no aceptación de la violencia en ninguna de sus manifestaciones.

Apoyemos todos este 23 de octubre, mes del rechazo hacia la violencia contra la niñez y asistamos a la Feria que se realiza por este derecho. Todos a reunirnos en Multicentro Las Américas.

*Comunicadora social.