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Una de las cosas que impulsa la reforma a la Ley de Fomento de la Construcción de Vivienda Social es el aumento del techo para optar al subsidio de crédito hipotecario para este tipo de viviendas. Este límite pasaría de US$20,000 a US$32,000, lo cual podría beneficiar a varios sectores de la economía, comenzando por los ciudadanos nicaragüenses que necesitan una vivienda digna y solo pueden pagar una cuota baja.

Esta reforma podría contribuir a un mayor dinamismo de la economía nicaragüense este año, porque está comprobado que las inversiones en el sector construcción tienen un efecto multiplicador, tanto en el empleo --directo e indirecto-- como en el crecimiento de los sectores comercial e industrial.

Si este año las empresas urbanizadoras privadas construyen 5,000 viviendas en vez de las 4,000 previstas, habrá, por supuesto, más requerimiento de mano de obra y más demanda de materiales, favoreciendo a nicaragüenses que hoy están desempleados y mejorando los negocios de una variedad de empresas que abastecen o dan servicios conexos.

La propuesta de reforma enviada por el Gobierno a la Asamblea Nacional, además de elevar el techo para “financiamiento exclusivo de viviendas o al pago del precio de compra o de construcción de la vivienda de habitación”, establece plazos de amortización para los créditos hipotecarios de hasta 25 años, así como subsidios a las tasas de intereses aplicables a estos préstamos, que van desde el equivalente de 3.5 hasta 2.5 puntos porcentuales, según el monto del préstamo en rangos desde los US$12,350 hasta los US$32,000.

Por otro lado, la prima por la compra de la casa no excedería el 15% de su valor, y también contempla un subsidio que puede ser utilizado para la prima, indica la propuesta. Esta contribución para construcción o mejoramiento de vivienda, hasta por US$2,000, para “todas las familias nicaragüenses que sean sujetos o no de crédito hipotecario de interés social”, podrá ser utilizada “como prima del préstamo”, precisa el proyecto de reforma.

Además, en muchos casos, los bancos comerciales del país han creado mecanismos que pueden ayudar a amortizar esta prima en el tiempo, a la vez que crean un historial de pago para el consumidor que no lo tiene, como son los fideicomisos de arriendo con opción de compra para este tipo de viviendas.

Todos estos factores podrían redundar en una mayor disposición del crédito para (la compra de) este tipo de viviendas, por lo que la Cámara de Urbanizadores considera, en un análisis preliminar, que esta ley podría estimular la construcción de viviendas de interés social --un sector con un amplio déficit habitacional--, además de crear un dinamismo necesario para que el país diversifique los factores que impulsen un mayor crecimiento de la economía nacional.