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Como es típico en mis artículos, siempre se me hace necesario conceptualizar de manera correcta cada término que utilizo, no sólo para ilustrarme a mí mismo, sino que para que mis lectores, aquellos que me admiran y comparten conmigo mis opiniones, y los otros que me adversan pero que en el fondo y muy en secreto comparten mis criterios; tengan claro que los argumentos son coincidentes con el señalamiento que hago del individuo frente a sus carencias como persona.

En este caso me voy a referir a los candidatos monigotes que van corriendo en esta campaña municipal, según el diccionario de la Real Academia Española: monigote. (Del despect. de monago). || 1. coloq. Persona ignorante y ruda, de ninguna representación ni valer. || 2. coloq. Persona sin carácter, que se deja manejar por otros. ||, con esta modesta aclaración la mayoría sabemos a quiénes nos estamos refiriendo, en tal sentido no es tan simple levantarse muy de mañanita y disponernos a depositar nuestro voto; es un derecho ciudadano y además un deber hacer una análisis antes de elegir al candidato idóneo. A mi juicio debe tomarse en cuenta a la persona y no al partido, recordemos el estribillo de la canción que dice: “Bienaventurado el hombre que no escucha las consignas del partido ni se sienta en la mesa con los gangsters”.

Me parece que no se trata de votar por votar, hay que estar bien claros de que las propuestas hechas por los candidatos son viables y que van de acuerdo a la personalidad de cada uno. La inteligencia y la independencia deben ser los presupuestos imprescindibles con los que deben contar cada uno de ellos, pero vamos a tratar de identificar quiénes son para mí los candidatos monigotes independientemente de qué partido político pertenezcan. No se trata de votar como borregos conducidos al matadero. Reitero hasta la saciedad que debemos votar con conciencia e inteligencia, pero nunca por aquellos monigotes convertidos en candidatos que tengan las siguientes características que muestran a todas luces su deficiente inteligencia personal.

Por ello no hay que votar jamás por quien:
1. No es capaz de pensar ni opinar por sí mismo: solamente repite lo que dice su líder partidario. En toda esta campaña nos hemos encontrado con muchos que no tienen un criterio propio cuando se les pregunta sobre sus proyectos una vez que lleguen a ser alcaldes. Se van con respuestas evasivas e incoherentes y en última instancia refieren esas consultas a sus máximos líderes, los cuales según ellos serán los verdaderos alcaldes en su municipio. Esto demuestra quiénes son los verdaderos peleles en la política criolla; simplemente están haciendo el más burdo papel de monigotes y ellos mismos saben que si ganan no tendrán ningún poder de decisión en el trabajo edilicio, de tal manera que ganan otros totalmente diferentes a los propios habitantes del municipio.


Ni los mismos que votaron por este individuo verán la luz del desarrollo; la cosa es tan sencilla. ¿Cómo se va a desarrollar un municipio si tiene al frente a alguien que no sabe ni como tener dominio de su propio criterio?
2. No beneficiará a todos los habitantes por igual. ¿Cómo es posible que un candidato sea capaz de decir en un foro público que sólo beneficiará a los miembros de su partido si llega a salir electo? ¿Qué acaso piensan que la gente es estúpida para votar por semejante adefesio de líder?

Bajo ninguna circunstancias se puede pensar siquiera votar por alguien así. El cargo de alcalde debe estar basado a la estricta legalidad y el respeto a los derechos de todos y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas pobres, clase media y ricos de este país; debe primar el principio de igualdad y no discriminación contempladas de manera sagrada en la Constitución Política del país. ¿Creen ustedes que un candidato que dice este tipo de barbaridades políticas tiene criterio e inteligencia propia o sólo está siguiendo las líneas alienantes de su partido? ¿Alguien así querrá ganar las elecciones en un municipio donde la mayoría de su población rechaza a su propio partido?

3. No resuelve las diferencias a través del diálogo, sino con violencia y agresiones a sus propios electores. Bajo ninguna circunstancias es justificada la violencia; hasta la saciedad lo vamos a decir. Entonces, ¿cómo es posible que un candidato a alcalde en mera campaña sea capaz de agredir a los propios ciudadanos que en primer lugar les pide su voto y en última instancia serán los ciudadanos que va a gobernar? Si es capaz de ofrecer piedras y garrotes cuando no ha sido electo, ¿ya se imaginan ustedes lo que les ocurrirá si no pagan los impuestos municipales?

No creo que este tipo de actitudes se remitan a una persona inteligente y con criterio. Sólo un monigote que se le pare firme a sus antiguos jefes y no cuestione ninguna orden por muy irracional que sea es capaz de pegarse semejante quemada pública. No le conviene a ningún municipio tener un alcalde irrespetuoso con el derecho a opinar diferente, a tener otra ideología distinta al de la propia autoridad edilicia.

4. No tiene antecedentes de honradez ni de probidad administrativa. Hay gente que tiene mucho valor, pero hay quienes tienen una cáscara más gruesa y más dura que la de la propia tortuga tora; no les entra ni la bala mascada como dice el refrán popular. La verdad que se necesita tener una armadura de ésas para lanzarse como candidato a alcalde cuando toda la población del municipio sabe que esta persona tiene antecedentes de corrupción de ellos mismos y hasta de su propia familia, que hicieron hasta tráfico de influencias para llevarlos como candidatos como si de un partido familiar se tratara.

¿Cómo puede asumir un ladrón y corrupto una Alcaldía? Hay muchos que han salido envueltos en escándalos financieros, no de ahora, sino de las primeras quiebras bancarias desde el antiguo Banic, y que quedaron con millones pendientes que nadie supo cómo fueron exonerados y que ahora se presentan como los candidatos de los pobres. ¡Qué clase de cinismo!

¿Cómo va a tener inteligencia un corrupto que él mismo sabe el color que tiene y se arriesga a presentarse como candidato?
O es un súper tonto o fiel partidario, o sabe que llegar a ser alcalde es la única manera de volver a tener la oportunidad de seguir robándole al propio pueblo.

5. Es un revanchista consumado y amenaza constantemente a quienes no voten por su partido. Esto es lo peor que pueden hacer los candidatos irracionales. Aquellos que no han llegado a la Alcaldía y personalmente o a través de mensajeros comienzan a amenazar a sus adversarios ofreciendo venganzas y represiones, utilizando los tentáculos de la administración pública para dañar a cualquiera que abiertamente se les oponen, y también se llevarán en el saco a los pobres que no puedan demostrar que no votaron por ellos, ¿cómo podemos votar por alguien así y respaldado por una bola de disfrazados de activistas partidarios? ¿Cómo podemos fomentar con nuestro voto volver a un pasado de terror y angustia para los habitantes del municipio?

Con solo estos pocos criterios espero que mis amigos lectores, si no tienen todavía por quién votar, por lo menos sabrán por quién no votar. Debemos elegir al mejor candidato, no a un monigote de cualquier partido político. Porque mi voto es inteligente es que no elegiré a quien nos suma en el más profundo atraso a mi pobrecito municipio, que ya merece salir de la oscuridad en el que nos han mantenido tantos
años.