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A 48 horas del polémico referéndum en Crimea, en una conferencia de prensa el canciller moscovita comparó la situación de esta con el conflicto de las Malvinas, expresando que: “Crimea significa muchísimo más para Rusia que las Falkland —nombre que Londres da a las islas— para el Reino Unido o las islas Comoros para Francia”.

Desde la desintegración de la otrora Unión Soviética en 1991, Crimea se ha tornado el epicentro de una de las mayores crisis internacionales. El referéndum fue tildado de “ilegal” por Estados Unidos al ser convocado por el parlamento regional, con la presencia de tropas rusas en Crimea y sin el permiso de Kiev.

En el diálogo con los periodistas, y como una forma de reafirmar su punto de vista sobre la península en disputa, el canciller Levrov hizo la comparación entre Malvinas y el Reino Unido.

Crimea es un enclave estratégico a orillas del mar Negro que formó parte de Rusia hasta 1954 y que, según sostuvo Lavrov en una rueda de prensa posterior al encuentro, es “más importante" para su país que las Malvinas para el Reino Unido.

Las islas Malvinas se encuentran a escasos 480 km de su territorio continental y prologándose geológicamente de su plataforma continental. En cambio, Londres, la capital británica, se encuentra a 14 mil kilómetros de las Malvinas, un archipiélago enclavado en el océano Atlántico sudoeste, rodeadas por el mar epicontinental que Argentina denomina mar argentino.

No obstante los sendos referéndum celebrados en marzo de 2011 en las Malvinas y en marzo de 2014 en Crimea, y la expresión de voluntades del pueblo de Crimea y los colonos de Malvinas, ambos ejercicios abrigan en el fondo la misma connotación, por transgredir el Principio de Integridad Territorial, condición sine qua non para que opere el Principio de Autodeterminación de los pueblos a cuya sombra pretenden cobijarse.

Recurriendo a la historia, el 25 de julio de 1848 se debatió en el parlamento británico el presupuesto del imperio y William Molesworth dijo en su discurso: “Ocurren aquí las miserables islas Malvinas, donde no se da trigo, donde no crecen árboles. Decididamente, soy del parecer que esta inútil posesión se devuelva, desde luego, al gobierno de Buenos Aires, que justamente la reclama”.

Más allá de la comparación hecha por el canciller ruso, la verdad es que, tanto en el caso de la anexión de Crimea a Rusia como en el de las Malvinas, estamos ante dos situaciones sui géneris que tocan la integridad territorial y con relación a las Malvinas, a más de su importancia estratégica, son un capricho del Reino Unido, reminiscencia de su actuar imperial que quebranta el ejercicio del indiscutible derecho soberano que sobre estas le compete a Argentina.

Los pueblos latinoamericanos estamos empeñados en apoyar el justo reclamo de la República de Argentina sobre las islas, una causa transcontinental que ha encontrado eco en los pueblos y gobiernos de todo el continente.

Muestra de ello es la aprobación de parlamentarios nicaragüenses el pasado 25 de marzo de la iniciativa de la “Ley que declara el 10 de junio de cada año, Día de la Solidaridad de la República de Nicaragua a favor de la República Argentina en el caso de las islas Malvinas”, acto congruente con el trabajo que los más de 95 grupos de solidaridad en cinco continentes del mundo venimos desarrollando en pro de la restitución de los derechos soberanos de la República Argentina, respecto a las célebres islas, y de la integridad territorial de América Latina.

Las islas Malvinas siempre han pertenecido a Argentina, y Crimea siempre ha pertenecido a Rusia, expresó la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, agregando que la situación en Ucrania debía resolverse en un marco de negociación política, misma posición pacifista que abandera la lucha pro restitución de las Malvinas.