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Considero que sería de mucha utilidad que el doctor en geofísica Wilfried Strauch y otros científicos nicaragüenses instalen un foro u otra forma de exposición, para abordar las características geofísicas y geológicas del volcán Apoyeque en relación con su historia y particularidades piroclásticas.

Estas empezaron a ser estudiadas en 1988, en los tiempos de la Revolución Popular Sandinista.

Para octubre de 1990, con el apoyo de Suecia, fue creado en nuestra Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN, el Instituto de Geofísica y Geología, para investigaciones científicas de alto nivel, y alcanzó gran importancia regional para preparar investigadores nuestros, centroamericanos, en el campo del conocimiento de las ciencias de la tierra.

El volcán Apoyeque ha sido descuidado y volvemos a él solo cuando estamos en estas circunstancias difíciles. En la década revolucionaria de 1980, como en quién sabe cuántas otras épocas de la historia, él empezó a recalentar las aguas de la laguna de Apoyeque, hasta alcanzar fuertes emanaciones de gases con olor a azufre.

Personalidades nicaragüenses con un buen nivel científico, como los que actualmente trabajan en el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ineter, en la UNAN, el geólogo Dionisio Rodríguez Altamirano, Brenda Leytón López, Marvin Valle Orozco, entre otros, solo para mencionar puntos de partida, conjuntamente con el doctor Strauch y otros asesores que nos están visitando de Cuba, Venezuela, México, Japón, etc., podrían alumbrar el camino y señalar pautas para definir científicamente el futuro de Managua.

No hay que olvidar que son casi dos millones de habitantes los de la capital, que desconocen a fondo lo que está pasando y lo que puede ocurrir en un misterioso plazo, por ahora desconocido.

Saquemos el mejor provecho de estas circunstancias, para que Apoyeque en su península piroclástica, desde ese punto de vista, no deba seguir siendo un misterio ni un fenómeno casual. En esta época compleja que vive la humanidad, con tanta barbarie de sus depredadores y, a la vez, de grandes avances científicos y tecnológicos, no olvidemos la misión ni los objetivos que se propusieron los fundadores del Instituto de Geofísica y Geología.

Nuestra dependencia actual no debe estar reñida con la investigación científica ni la formación y valoración de nuestros propios recursos.