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El propósito fundamental de este artículo es llamar la atención de la población en general para tener en mente el peligro que conlleva la “contaminación ambiental y el calentamiento global” provocados deliberadamente por el ser humano, y que sean realmente tomadas y ejecutadas todas las acciones correctivas necesarias para evitarlo, de lo contrario, la vida en el planeta tal como la conocemos, seguramente habrá desaparecido en un futuro no muy lejano, y, con ello, la humanidad misma.

El efecto y consecuencia de la contaminación ambiental en nuestro planeta son provocados en su mayoría, por no decirlo en su totalidad, por el ser humano, principalmente por el uso incontrolado de los combustibles fósiles, por la quema del petróleo, del carbón y del gas natural, sumado a la deforestación, que están causando un alarmante aumento de Dióxido de Carbono (CO2) en la atmósfera del planeta, elevando consecuentemente su temperatura y gestando el “Efecto Invernadero”, en que la radiación del Sol es atrapada principalmente en los océanos, que cubren el 70% del planeta.

El aumento de la temperatura de los océanos ya está provocando deshielos en los polos, aumento de grandes sequías y a la vez inundaciones, incendios forestales, una mayor frecuencia e intensidad de huracanes, destrucción de los arrecifes de coral y sobre todo del plancton, organismos microscópicos que son la fuente de la vida marina y la base de la cadena alimenticia de los animales que pueblan los océanos, y que, además, absorben y neutralizan buena parte del mortal Dióxido de Carbono (CO2).

Al igual que el plancton en el mar, lo hacen los árboles en bosques y en selvas, principalmente en el Amazonas, que absorbe de la mitad a tres cuartas partes de todo el Dióxido de Carbono (CO2) del planeta. Pero existe otra amenaza latente de proporciones catastróficas para la vida (tal como la conocemos) en el planeta, y es el ciclo reactivo del gas Metano (CH4), latente en el fondo marino y que se transforma, por así decirlo, en otro componente, Hidrato de Metano (moléculas de Metano en estructuras de moléculas de agua), sustancia similar al hielo formada por agua y Metano.

Las altas presiones y las bajas temperaturas en el fondo de los mares mantienen al Hidrato de Metano en las profundidades marinas en condiciones físicamente estables, pero el calentamiento paulatino del mar (tal como está sucediendo), podría liberar grandes cantidades de Hidrato de Metano, que perdura normalmente unos 10 años y evapora 170 veces su volumen con el calor, degradándose finalmente en Dióxido de Carbono (CO2).

Más grave aún, a partir del Hidrato de Metano el gas Metano es también liberado, siendo un gas 20 veces más potente que el Dióxido de Carbono, lo que acelerará el calentamiento atmosférico del planeta. En el océano Ártico ya está sucediendo esto, pues de acuerdo con investigación realizada por científicos alemanes y británicos, y publicada en la revista “Geophysical Research Letters”, fueron detectadas grandes columnas de gas Metano que ascendían a borbotones desde el fondo del mar, tan solo de 400 a 200 metros de profundidad, y tan potentes que ascendían a unos 50 metros de la superficie del agua.

Resumiendo lo anterior, la atmósfera del planeta y en especial los océanos irán calentándose aceleradamente por el incremento incontrolable del Dióxido de Carbono y la liberación de los Hidratos de Metano y el Metano mismo, además de la destrucción y deforestación irracional del “Reino Vegetal” en los continentes ejecutada por la mano del hombre, ya que los árboles no podrán absorber todo el Dióxido de Carbono que exista, desechando y arrojando el exceso de este de forma repentina.

Para concluir, no queda más a la humanidad que reflexionar y tratar de hacer un alto en el camino para no destruir el planeta y para no destruirnos, de lo contrario…, “¡que Dios nos agarre confesados!”.