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Los medios de comunicación (prensa escrita, radio o TV) cumplen funciones muy importantes porque la población depende de ellos para estar informados. La gente necesita saber lo que sucede en diferentes áreas: política, economía, ciencia, arte, deportes, diversión, sucesos, clima, etc. Estar bien informado es imprescindible para tomar adecuadamente las decisiones, desde las más importantes y trascendentales de la vida, hasta las pequeñas decisiones cotidianas. Lo que sucede en el mundo afecta a todos de diferentes maneras, y lo que sucede en cada país es determinante para sus habitantes.

Por eso, en todas las áreas es importante que los medios cumplan con responsabilidad su principal mandamiento: ser objetivos; lo cual implica decir la verdad imparcialmente. Los medios objetivos son útiles, pues ayudan a que cada persona conozca los hechos tal como son y que con esa información cada cual se forme su propia opinión, sin pretender imponerle la opinión del medio. Cuando un medio no es objetivo causa graves daños, pues, quienes tratan de informarse a través de él, son engañados y manipulados con la desinformación.

 

El papa Francisco, en una reciente reunión con medios, señaló: “Los pecados de los medios de comunicación, los más grandes, son los que van por el camino de la mentira, de la falsedad; son tres: la desinformación, la calumnia y la difamación. Los dos últimos son graves, pero no tan peligrosos como el primero. ¿Por qué? Les explico: La calumnia es pecado mortal, pero se puede aclarar y llegar a saber que aquella es una calumnia. La difamación es pecado mortal, pero se puede llegar a decir: esta es una injusticia porque esa persona ha hecho aquello en aquel tiempo, después se ha arrepentido, ha cambiado de vida. Pero la desinformación, es decir, la mitad de las cosas, las que son más convenientes para mí, y no decir la otra mitad”.

 

Cuando un medio “informa” tomando partido –sea en política, en deportes, en cualquier ámbito–, deja de ser objetivo porque deja de ser imparcial: no dice la verdad o la dice a medias, con intencionalidad, como promoviendo una campaña. Hay mucha diferencia entre comunicar los hechos objetiva e imparcialmente, y manipular las noticias para provocar determinadas reacciones. Para dar a conocer su propia opinión, los medios deben usar específicamente sus editoriales, no las noticias. Y para los analistas y comentaristas existen espacios concretos llamados –precisamente– de opinión.