Jorge Eduardo Arellano
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Cada vez que los nicaragüenses asistimos a las urnas para elegir a aquellas personas a quienes creemos idóneas para representarnos en la función pública, no siempre los medios de comunicación --y en general los hablantes-- emplean correctamente las formas ELECTO y ELEGIDO. En consecuencia, estimamos oportuno referirnos brevemente a este fenómeno gramatical.

Las formas no personales del verbo son tres: infinitivo (- ar, -er, -ir) gerundio (-ando, -iendo), y participio (activo: -ante, -iente; pasivo: -ado, -ido). El infinitivo es el nombre del fenómeno de la acción verbal, por eso se considera un sustantivo abstracto: “El leer es mi pasión”. El gerundio tiene sentido adverbial: “Siempre hablaba gritando”. El participio funciona como adjetivo: “Hojas del árbol caídas”.

En cuanto al participio, debemos considerar dos tipos: el participio activo y el pasivo. El primero tiene como desinencia -ante, -ente o –iente, y expresa el agente causante o productor del fenómeno. Veamos estos ejemplos:
* Ellos son los jóvenes amantes de la música (los que aman).

* Iban en fila los niños oferentes (los que ofrecen).

* Había un sol ardiente (el que arde).

* Estos participios han perdido su carácter verbal y se han convertido en sustantivos o en adjetivos. Observemos:
* El estudiante entró sonriendo al aula. (Sustantivo)
* La cantante se retiró bruscamente del escenario. (Sustantivo)
* o recibieron con júbilo desbordante. (Adjetivo)
El otro, el pasivo, es el participio propiamente dicho. Puede ser regular e irregular. El regular termina en -ado en los verbos de la primera conjugación (amar, por ejemplo), y en –ido (temer> temido, partir> partido) para las otras dos. Sean estos ejemplos:
a) Los hijos son amados por sus padres.

b) Los secuestradores son temidos por sus víctimas.

c) Los árboles fueron partidos por el rayo.

Fijémonos que, a diferencia del participio activo, el pasivo expresa el que ha sido objeto del fenómeno: en a) los hijos reciben la acción de amar; en b) los secuestradores reciben la acción de temer, y en c) los árboles reciben la acción de partir.

Los participios pasivos irregulares tienen terminaciones en -to (cubrir: cubierto), -so (imprimir: impreso), y -cho (hacer: hecho). Veamos el cuadro:
Verbo Participio Verbo Participio
Irregular Irregular
abrir abierto absolver absuelto
decir dicho escribi escrito
morir muerto ver visto
volver vuelto poner puesto
Algunos verbos tienen dos formas para el participio pasivo: una regular y otra irregular. Observemos el siguiente cuadro:
Verbo Participio regular Participio irregular
absorber absorbido absorto
anexar anexado anexo
apostar apostado apuesto
concluir concluido concluso
confesar confesado confeso
confundir confundido confuso
eximir eximido exento
corromper corrompido corrupto
difundir difundido difuso
elegir elegido electo
excluir excluido excluso
expresar expresado expreso
extender extendido extenso
insertar insertado inserto
invertir invertido inverso
juntar juntado junto
nacer nacido nato
teñir teñido tinto
suspender suspendido suspenso
sustituir sustituido sustituto
convertir convertido converso
tender tendido tenso
¿Cómo emplear los participios regulares e irregulares?
Los regulares se usan para formar los tiempos verbales compuestos, y los irregulares como adjetivos o como sustantivos. Observemos:
Uso verbal Uso adjetivo
Los animales se han hartado. Los animales están hartos.

Él había atendido el caso. Él estaba atento.

A María la han eximido. María está exenta.

Ojalá se hayan salvado todos. Todos están salvos.

Juan había soltado los terneros. Murieron los terneros sueltos.

La significación de los dos participios tiene, pues, matices diferenciales, como en convencido y convicto, corregido y correcto, cultivado y culto, enjugado y enjuto, poseído y poseso, regido y recto, torcido y tuerto. Como vemos, se dice “vino tinto” (no “teñido”), “hombre preso” (no “prendido”), “niño despierto” (no “despertado”), “alumnas atentas” (no “atendidas”). Pero se dice “estaba teñido” (no tinto), “lo habían prendido” (no preso), “me habían despertado” (no despierto), “la habían atendido” (no atenta).

Corromper, como vimos, admite corrompido y corrupto; pero de romper, solo se admite roto, porque rompido (usual en el español del Siglo de Oro) es ahora desusado y por tanto considerado vulgarismo.

Bendecido y maldecido se usan en la formación de los tiempos compuestos: el sacerdote había bendecido a los feligreses; la víctima había maldecido al delincuente. También es correcta esta construcción denominada pasiva perifrástica: los feligreses fueron bendecidos por el sacerdote; el delincuente fue maldecido por la víctima.

Bendito y maldito se usan como sustantivo y como adjetivo.

a) Como sustantivo: es un bendito entre todos los benditos; es un maldito bien hecho.

b) Como adjetivo: es agua bendita; es un tipo maldito.

El caso de ELECTO y ELEGIDO es similar al anterior. El Diccionario panhispánico de dudas (DPD) dice que electo es un adjetivo que significa “que ha sido elegido para una dignidad o cargo y aún no ha tomado posesión”; por ejemplo: “El alcalde electo de San Pedro de Lóvago es un joven comprometido con el progreso del municipio”. ¿Puede decirse: “el alcalde elegido…”? No. El DPD es categórico: la forma elegido se emplea para los tiempos compuestos: “los sampedranos han elegido a un joven…” ¿Puede decirse: “en San Pedro de Lóvago fue electo alcalde un joven…”? Tampoco. Debemos emplear la pasiva perifrástica: “en San Pedro de Lóvago fue elegido un joven…”

¡A votar, pues, se ha dicho! Yo ya tengo mi candidato. ¿y usted?
rmatuslazo@cablenet.com.ni