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Una mentira dicha 100 veces es como un rumor que puede generar catástrofes.

Quienes tienen el poder de difundir noticias y crear información deben saber que dicha herramienta puede tener ese impacto, según como se diga y lo que se diga, además de a quién se diga.

Traigo esto a colación debido a noticias recientes sobre conductas un tanto desesperadas y hasta protagónicas de personajes de farándulas, internacionales, quienes han decidido tomar precauciones drásticas para garantizar su salud y su vida, sobre evidencia NO confirmada de tipo heredo-familiar-congénita.

Amputarse las mamas y útero por tener familiares que hayan padecido cáncer no es una opción preventiva validada actualmente por la ciencia. Podría o no podría ser, una manera de no padecerla en un futuro, tanto como no querer llegar a una edad mayor de 65 años para no padecer de enfermedad de Alzheimer. ¿Quién lo garantiza? Nadie.

Hay malas experiencias en el pasado. Se conoce de crisis de histeria colectiva y suicidios, por ejemplo con el mal de Huntington, en Colombia, enfermedad de gran componente hereditario, que sin embargo podría prevenirse mejor evitando reproducción de personas con riesgo de transmitirla, antes de esperar a otras decisiones severas.

La consejería genética podría ser una herramienta muy útil para un abordaje epidemiológico acertado, de tipo preventivo. Sus costos actualmente son elevados, pero una política pública responsable tomada desde las instituciones sanitarias la podría hacer tan accesible como el papanicolau para prevenir cáncer cervicouterino o la revisión mamaria rutinaria para prevenir cáncer de mama.

Prevenir es más barato que curar, y evita dolores y sufrimientos. Educar para retrasar el inicio de la vida sexual activa en los adolescentes, jóvenes y hasta niños nos llevaría a eliminar riesgos de embarazos no deseados, abortos y muertes maternas e infantiles relacionadas con esos factores de riesgo. Qué decir de los resultados positivos sobre el impacto de grupos poblacionales que se reproducen y no tienen oportunidades de una vida digna por falta de muchas cosas, voluntad incluida. La calle solamente oferta delincuencia, indigencia y falta de dignidad para cualquier ser humano.

Concluyo diciendo que no debemos alarmarnos y angustiarnos ante resultados positivos de análisis moleculares sobre enfermedades que pueden darnos en el futuro. No generemos pánico con información inadecuada, por ningún propósito, así sea el de vender o protagonizar. Seamos responsables como poseedores y transmisores de información. La salud mental también depende de lo que se oye y lee.