Carlos Fonseca Terán
  •   Segunda Parte  |
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Contrario a lo que sucedía con los gobiernos neoliberales, ahora es el gobierno de nuestro país quien presenta un programa al FMI, y luego de haber sido Nicaragua a nivel mundial el país cuyos acuerdos con el FMI incluían más condicionalidades, pasamos a ser uno de los países a los que menos condiciones impone el organismo financiero, lo cual en parte se debe a que, por increíble que parezca, y según versión de los propios funcionarios del FMI, los anteriores gobiernos en lugar de buscar la reducción de las condicionalidades, pedían que éstas aumentaran, en busca de ventajas a la hora de negociar con los sectores populares.

En los últimos 16 años, nunca antes más de la mitad del Presupuesto había sido destinada al gasto social, ni más de sus tres quintas partes a la lucha contra la pobreza, que ahora es de verdad, no como sucedía antes, según lo ya explicado, cuando imperaba la idea de que la pobreza sólo podía reducirse entregando recursos a los ricos para que éstos dieran trabajo a los pobres, a quienes se entregarán ahora cada vez más esos recursos para que ellos mismos no solamente generen más riqueza, sino que se apropien de ella mediante la lógica de un crecimiento económico para beneficio de todas y todos, de modo que Nicaragua deje de ser el país con el mayor porcentaje de tierras fértiles no cultivadas en América Latina. A la par de todo esto, se ha logrado mantener la estabilidad macroeconómica, pero ya no como un fin en sí mismo, como ocurría bajo la lógica neoliberal, sino como un medio entre muchos para lograr el objetivo de reducir la pobreza hasta alcanzar la calidad de vida mínima indispensable para el bienestar de los seres humanos.

Se ha criticado al gobierno actual por pagar a los banqueros la onerosa deuda proveniente del inmenso fraude de los Cenis, y tales cuestionamientos provienen de sectores que se alían y hacen coro casi en todo precisamente con los políticos banqueros, que son acreedores de esa deuda y que en los editoriales de sus medios informativos se refieren abiertamente a esos providenciales aliados como una izquierda que consideran aceptable precisamente por no ser verdadera; y si por el contrario, el gobierno dijera que no se pagará la deuda con los banqueros, seguramente lo acusarían de irresponsable. De hecho, cuando el presidente Daniel Ortega pidió una moratoria en el pago de esa deuda producto de la situación de desastre ocasionada por el huracán “Félix” y las constantes lluvias, no faltaron los señalamientos provenientes de la oligarquía, de que estaba promoviendo la cultura del no pago.

Los que se basan en el acuerdo del gobierno con el FMI para acusar al primero de neoliberal, hacen sus principales alianzas políticas con los sectores más neoliberales que han gobernado a Nicaragua –-los mismos que seguían a pie juntillas y hasta le subían la parada a las recetas fondomonetaristas-– y llevan de candidato presidencial y a la Alcaldía de Managua a un funcionario del BID –-otra catedral del neoliberalismo-–, cuyo primer planteamiento en la campaña presidencial fue que para mejorar la capacidad recaudatoria del Estado basta con hacer pagar a los contribuyentes morosos, sin necesidad de que paguen más los que ganan más, que es hacia donde se dirigen los cambios promovidos por el actual gobierno en materia fiscal, a pesar de lo cual los que llevaban de candidato al mencionado tecnócrata ahora atacan al gobierno por no haber transformado ya toda la estructura impositiva del país.

Por lo demás, el déficit presupuestario sólo puede ser revertido con la mal llamada cooperación externa, proveniente de países cuya riqueza surgió del saqueo colonial y neocolonial, se incrementa con el saqueo globalizador y todavía ponen condiciones tales como el famoso pago de la deuda interna a los banqueros, la aprobación por el FMI del programa económico, que las empresas ejecutoras de los proyectos resultantes de esa cooperación provengan del país que entrega los recursos, y que los ONG involucrados en los procesos de ejecución de los proyectos –-que junto a las empresas se quedan con la mayor parte del dinero-– sean escogidos por los países donantes. Negocio redondo y cero escándalo en la industria de la información.

Además de que la famosa cooperación externa –-vital para el Presupuesto-– depende de que nos entendamos con el FMI, los recursos de este organismo financiero son indispensables para contar con los fondos de reserva que requiere el mantenimiento de la estabilidad monetaria, que no es el objetivo del Programa de Gobierno actual, pero sin la cual ese objetivo no podría cumplirse. El próximo Presupuesto (el de 2009) que será presentado por el gobierno a la Asamblea Nacional será elaborado participativamente por la sociedad civil mediante los Consejos del Poder Ciudadano, otro de los grandes logros del nuevo proceso revolucionario cuyas bases apenas se están comenzando a construir.

Los mismos que critican la falta de cambios más profundos en el país, en la campaña electoral alegaban la imposibilidad de hacer siquiera los cambios que ya se han logrado hacer, como argumento para defender la posición reformista que han sostenido siempre, y por tanto, de renuncia a la transformación revolucionaria de la sociedad; transformación revolucionaria que constituye el compromiso fundamental del FSLN con el pueblo nicaragüense, con sus muertos y con la historia.