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El IV Congreso Centroamericano y del Caribe de Infectología, realizado en Managua durante la última semana, puso sobre la mesa un problema grave de salud pública conocido de manera general desde hace rato, pero pocas veces abordado con la seriedad que merece, al menos en público. Se trata de la automedicación con antibióticos, que se ha convertido en una bomba silenciosa y que trae consigo consecuencias fatales entre la población, y es todavía desconocida su dimensión real, según se desprende de las exposiciones de especialistas de la región.

Es un problema con dos causas: la falta de regulación y control a la venta de este tipo de fármacos, y la ausencia de campañas que eduquen a la población sobre cómo tratar una serie de males comunes, como la gripe, indicándoles qué precauciones tener antes de ingerir un medicamento antibiótico, el que debería ser vendido solo con receta médica.

En el Congreso, los infectólogos hicieron énfasis en que muchas bacterias han creado resistencia debido al uso innecesario e indiscriminado de antibióticos, que los mismos pacientes van a comprar a farmacias y hasta pulperías, sin ninguna restricción, para tratarse síntomas de resfríos o gripes cuando sienten dolor de garganta o mucosidad.

Según los especialistas, las infecciones respiratorias causadas por virus no requieren antibióticos, porque estos tienen un ciclo en que el mismo organismo los controla hasta desaparecer el malestar. Son esas gripes comunes que en esta época, cuando comienza a llover en todo el país, se desatan como epidemias; como los malestares que provocan suelen confundirse con el dengue, las campañas de salud aconsejan a los ciudadanos acudir a los centros de salud para descartar que no sea este mal, porque su tratamiento es muy cuidadoso y debe ser aplicado por los centros asistenciales, dada la mortalidad del virus en algunos casos.

Las campañas educativas para reducir la automedicación tienen que ser amplias y en todos los niveles, comenzando por la escuela primaria, porque se ha vuelto un problema generalizado en Nicaragua, al punto que algunas enfermedades ya tienen índices altos de mortalidad debido a que las bacterias lograron más resistencia, dijeron los médicos reunidos en Managua. El estafilococo, por ejemplo, que hace 40 años era eliminado con penicilina, hoy es resistente en un 100 por ciento en los países de esta región, revelaron. Incluso, se han percatado que en Nicaragua, en 8 de cada 100 personas que adquieren VIH, este virus es resistente a algunos fármacos del tratamiento antirretroviral.

Urgen los controles a la venta de antibióticos y urge también una campaña educativa clara y sostenida, en la que cooperen el Estado y el sector empresarial privado.