Jorge Eduardo Arellano
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Hoy desperté con el mal sabor de un sueño que no recuerdo. Tengo una sensación de vacío, como si me hubieran robado algo que tenía guardado en mi conciencia… Encendí la radio y como si siempre, al hacer mis ejercicios, antes de que la edad me advierta que es tarde para que mis pulmones me permitan seguir cantando, sintonicé el programa de Edgard Tijerino en La Primerísima. Debo confesar que no soy un fanático del béisbol ni de los chismes. Pero hoy, después de escuchar algunos comentarios de los radioyentes que felicitaban a Edgard por haber tomado la decisión de no volver a opinar de política en su programa, pensé que después de los acontecimientos de violencia de ayer hasta horas de la noche, el deporte nacional (para lo cual habría que buscar el nombre apropiado del juego) podría ser, de a cuerdo a la voluntad del pueblo, como dicen los políticos, Piedras y Garrotes. Rudo, pero patriótico.

Dándole rienda suelta a la imaginación, entonces pensé que nos hubiéramos ahorrado muertes, heridos, golpeados, autos destruidos y daños a la propiedad privada, si los candidatos a alcaldes hubieran prometido a nuestro pueblo construir centenares de campos, sin sembrarlos de grama porque esto le daría más realismo, donde dos equipos debidamente identificados más que con uniformes, con banderas y pañuelos en los rostros, se “quitaran la rabia” lanzándose piedras y dándose garrotazos. Las reglas del juego, como siempre, las pondría algún Consejo Supremo, como árbitro absoluto e inequívoco, sin necesidad de observadores ni jueces.

Así pues, el nuevo y rudo deporte nacional, por muy violento que fuera, no pasaría de ser un deporte y quedaría declarado como un juego lleno de pasión y mística, donde los pandilleros, los delincuentes, los vagos, los oportunistas, los machos irredentos no tendrían necesidad de tener en sus hogares fusiles, ametralladoras y pistolas. Claro, algunos posiblemente reclamarían realizar el nuevo juego también en las calles, rotondas y bulevares, como una expresión más popular. Las inscripciones, por supuesto se harían obligadamente en los CPC donde recibirían los materiales: un garrote, varias piedras, un mortero con una alforja de bombas de mecate, una bandera y camisetas usadas para utilizarlas como “pasamontañas”.

En este sentido, en la lucha política y particularmente en las futuras elecciones municipales no habría necesidad de buscar a un boxeador como candidato a alcalde ni a un narrador deportista como concejal. Bastaría proponerlos como funcionarios del Instituto Nicaragüense de Deportes, donde en su propio terreno tendrían la oportunidad de hacer un genial proyecto con clínicas y talleres para que los jóvenes, sobre todo, se instruyeran y aprendieran la técnica de la pedrada y el garrotazo para no andar improvisando después y confundir la quema de llantas y la destrucción de automóviles y viviendas con la pasión que produce el nuevo “deporte rey” que el mismo Rey y su querida Reina han promovido “con todo amor” desde su colina de flores rodeada de murallas de hierro, en su casa-presidencia-partido, sentados a la siniestra de su Eminencia, viendo los toros de largo…
Tijerino anunciaba en su programa un restaurante de servicio personalizado y extraordinario con precios estupendos, una granja avícola que produce los huevos más grandes de la región, una harina para hacer las tortillas más sabrosas de Mesoamérica y algunos comentarios sobre las telenovelas de su canal preferido de TV (por ahora), cuando me percaté que yo estaba pensando en voz alta…
Apagué la radio. Seguí haciendo mis ejercicios y fue inevitable volver a pensar en el tema y reflexioné: la verdad es que lo que andaba buscando el equipo rojinegro era lograr hacer un “Juego Perfecto”. Cero hit, cero error, ninguna carrera. Todos muertos ni un herido…También pensé que el equipo contrario, el de los rojo sin mancha, hubiera podido solicitar suspender el juego por lluvia… de piedras.

Entonces decidí poner la TV y botonear hasta encontrar algo nuevo sobre el resultado de las elecciones. Porque anoche, después de las ocho, parecía que todo había vuelto a la normalidad, aunque los familiares de una niña buscaban dinero para la vela y el ataúd, y los padres del chavalo con una bala en su columna se lamentaban de que el niño había salido sin permiso a ver de cerca el bochinche frente a las oficinas de la Alcaldía en El Zumen, ahora tendremos que buscarle una silla de ruedas, decían maldiciendo por no haberse ido a Costa Rica como les recomendaban sus hermanos que viven en La Carpio. Para colmo, comentaron con alguien: “Nosotros nos abstuvimos para no meternos en política”.

Mientras los del Ipade y Ética y Transparencia, desvelados de puro gusto, no aportan mucho. Hacen sus cálculos de cómo hubiera sido si los hubieran acreditado… Más bien se lamentan. Menos mal que los del Ceela vinieron de turistas a ver el “carnaval” de los nicas y algunos hasta recordar con nostalgia los “días maravillosos” de la Insurrección…
Los analistas políticos, los líderes de los partidos y de la Iglesia Católica y las Iglesias Cristianas, los comentaristas de noticias y los conductores de programas y revistas de TV. amanecieron “reprissando” todo lo de ayer… Será material de primera para el resto de la semana, con sus respectivos patrocinadores. Mientras el Consejo Supremo Electoral decidió su propio silencio electoral y no “afloja” los resultados semifinales o finales de estas elecciones que apestan a pólvora, y no precisamente porque se acerca La Gritería.

Finalmente, decidí escribir lo que entre las 7 a.m. y las 8 a.m. de hoy, diez de noviembre, se me pasó por la cabeza. Ahora veo en la página web del CSE un mapa de Nicaragua clavado de banderas partidarias… Parece un campo de guerra. Espero que ésta no sea la realidad de mi pobre país. Por cualquier cosa, voy a despertarme.