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La edición norteamericana de esta prestigiosa publicación en su más reciente número dedica a Nicaragua dos páginas, en forma específica al lujoso Mukul - Luxury Resort & Spa. El reportaje se titula: “Una Joya Escondida en la Costa Esmeralda”.

El hecho puede parecer trivial, pero si juzgamos las referencias anteriores a Nicaragua que se pueden encontrar en ese medio global, fueron en su absoluta mayoría negativas; algunas totalmente desventuradas, como la de “Hope in Hell On Earth: Microfinance in Nicaragua”, julio 2012, en donde se detalla que nuestra pobreza solamente es superada por Haití, y que La Chureca está listada entre las "Siete Horrendas Maravillas del Mundo".

El artículo actual de Forbes significa y vale mucho más que lo que puede percibirse a simple vista, siendo el equivalente a un aval económico internacional para los inversionistas; en una vitrina en donde se detallan las oportunidades de negocio y el nivel de confianza relativo que hacen prosperar a un país.

La oportunidad de aparecer positivamente conlleva a mi juicio dos aspectos fundamentales: 1) la inversión local visionaria decidida a cambiar la percepción país, desde un territorio de pobreza surrealista hasta convertirse eventualmente en un polo de desarrollo mediante el turismo de alto nivel; 2) la creación de empleos directos en el área geográfica inmediata, como forma de desarrollar las comunidades remotas y darles un impulso sinérgico tangible.

La lectura más importante, sin embargo, es que sí se pueden cambiar las percepciones mediante el reemplazo de las viejas creencias. Hemos llegado a asumir "y a veces con justa razón– nuestra irremediable inviabilidad como nación, pero ha sido porque así lo hemos aceptado, y porque solamente hemos sido capaces de ser noticia por la inagotable capacidad de causarnos problemas.

De alguna manera, esa publicación es una prueba evidente de que la empresa privada puede y debe desarrollar un modelo sostenible que cambie el gastado paradigma de desarrollo productivo, en vez de seguir apostando viciosamente al obsoleto modelo agro-ganadero que ha causado tantos perjuicios ambientales irreversibles, cuyos efectos son ya dramáticos. Además es una oportunidad para superar el ya anacrónico maquilado de baja tecnología, que es solamente una aspirina para el desempleo.

La infraestructura turística principal ya la tenemos, que son nuestros propios recursos naturales, así como una razonable reputación de ser amistosos y libres de xenofobia, además de poseer un nivel notable de seguridad en la región.

El Gobierno debería asumir como el principal patrocinador del país, facilitando y garantizándole la ansiada seguridad jurídica a nuevos inversionistas, para que podamos alterar las percepciones.

Mukul ha provocado un cambio de 180 grados en lo que se había escrito y dicho sobre Nicaragua, allá donde las opiniones cuentan. Ahora es un hecho que confirma lo siguiente: si se desea, se puede cambiar la realidad.

 

 

@carflom