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Cada día los medios de comunicación se convierten en el ojo del huracán de las sociedades, debido al contenido que presentan en su agenda de programación cotidiana. En este aspecto, surge la pregunta que se le debe proporcionar a la ciudadanía: ¿Lo que le gusta o lo que necesita? Probablemente la respuesta es sencilla y hay que proveerlo de las dos cosas. ¿Qué necesita la gente desde los medios de comunicación? La información hoy tiene un reto mayúsculo. ¿Qué se dice? ¿Cómo se dice? ¿Por qué se dice?

Cada día, la información va adquiriendo para la gente significados trascendentales. El valor de uso que le pueda dar la gente si la información es de utilidad, es para aumentar el nivel de conocimiento o para poder tomar decisiones. Si eso no se cumple desde las prácticas informativas, no se está cumpliendo con el compromiso que hoy los medios deben asumir: un cambio de actitud en la sociedad.

La globalización, posmodernización o como les queramos llamar, nos han convertidos en una sociedad hiperconsumista; y son algunos medios el vehículo para ese fin, donde se pone más énfasis en el espectáculo que en el aporte para un cambio social de la población.

Hace 26 años, en 1988, cuando esa magia de la televisión no existía, Baudrillar advertía lo que sería el mundo de hoy con las nuevas tecnologías. “Estamos seducidos por el mundo hiperreal y posmoderno de puras imágenes flotando, detrás de las cuales no existe nada, el objeto se ha convertido en un artículo de consumo sin duda alguna nuestra época prefiere la imagen al objeto, la copia al original, la representación a la realidad y la apariencia a la forma de ser”, decía.

¿Cuánto de cierto hay en lo que plantea Baudrillar? El espectáculo de la televisión nos está llevando a disipar, a olvidar todas aquellas situaciones que son de suma importancia para la sociedad, que nos atañe a todos, por que queramos o no estamos involucrados y somos parte de la sociedad y nos vemos afectados.

¿Qué hay de los temas políticos? ¿La economía, los problemas de educación, salud, seguridad ciudadana, pobreza, medio ambiente, calidad de vida, la transparencia, la democracia y el Estado de derecho? ¿Qué hay de lo que está causando los femicidios? La lista de preguntas seguiría.

¿Son parte de la agenda de la televisión? Me atrevo a decir que muy poco, con algunas excepciones que sí se arriesgan a que la gente que mira y escuche, reflexione sobre situaciones importantes que se están desarrollando en nuestro país.

Estamos como decía Umberto Eco: "en un universo de los medios en el que existe cada vez más y más información, y cada vez menos y menos significado. Todo esto debido al exceso de información que se recibe; este exceso y la alta velocidad con se transmite dicha información, pierde las perspectiva de significado”.

Lo único que queda es negociar como espectador lo que estamos viendo y escuchando, es decir, problematizar el contenido que nos presentan.