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En noticias recientes se ha mencionado el éxito en reducción de miseria en nuestro país. Según el CEPAL (estudiosos de la economía), de no mantenerse medidas sostenibles responsables, quienes salen de la miseria a una escala superior, pobres o menos pobres, vuelven al mismo nivel en tan solo un año.

Los seres humanos vivimos constantemente preguntándonos sobre lo bueno y malo de lo que hacemos, entendiendo cada uno a nuestra conveniencia y circunstancias lo que conocemos como fracaso o éxito, sin importar los medios para alcanzarlo. Somos lo que somos y nuestras circunstancias, decía alguien hace muchos años.

El recurso de la comparación, como valedero para descifrar cualquier proceso o fenómeno es validado científicamente. En materia de salud los estudios de efectividad, seguridad o no inferioridad de cualquier fármaco, deben ser comparados entre uno o varios y con placebo, sustancia que no contiene principio activo que pueda generar alguna reacción en el organismo.

Precisamente en estos días se han reunido especialistas en infecciones en nuestro país, alertando del fenómeno de resistencia a los antibióticos debido al abuso de los mismos. Es harto sabido que “quienes los producen no están interesados en curar enfermedades sino en volver crónicos los procesos, para hacer dependientes a quienes los consumimos, generándoles ganancias obscenas”. (R. Roberts, Nobel de Medicina, 2003)

¿Por qué comparar cáncer y miseria? Por el impacto que ambos tienen en calidad y dignidad de vida sobre la población, por la similitud de ambos desde su aparición, evolución y término y, también, por el abordaje preventivo que se puede tener sobre ellos.

La ciencia ha avanzado a tal grado que ya es posible identificar probabilidades de desarrollar ciertos tipos de cáncer (mama, matriz, etc.) desde antes que den manifestaciones clínicas. Ya se usan marcadores moleculares o biológicos con ese propósito.

Una vez que se diagnostican como enfermedades es casi imposible detener su fatal desenlace. El Sida es otro ejemplo similar. ¿Es posible prevenir esa evolución devastadora? Sí, en algunos casos, tanto de cáncer como de miseria económica. De otro tipo de miseria (de valores y principios) los sociólogos podrían explicarlo mejor.

El denominador común para esta tarea seguirá siendo la Educación para el Desarrollo Humano Sostenible. Quien diga lo contrario que lo demuestre. La miseria económica provoca tanto o más daño, que cualquier proceso biológico. Su diseminación (riego a otros lados) es acelerada, acabando con todo lo que encuentra a su paso. Un botón de muestra: la expansión sin control de los comercios de sobrevivencia en áreas consideradas para habitar, contaminantes de la sociedad: bares, restaurantes, cantinas, casinos, que funcionan para muchas cosas a la vez: prostíbulos y expendios de drogas casi siempre.

Reproducción sistemática de miseria. Símil con procesos neurodegenerativos tipo Alzheimer, donde neuronas de una porción del cerebro empiezan a desordenarse y avanzan para afectar las partes sanas, acabando en tan solo 3, 4, 6 años con una persona y su entorno familiar. Así evoluciona el cáncer, y también la miseria económica. ¿Es posible una estrategia para prevenir ambos flagelos? Tantos expertos nativos y extranjeros, no han podido hacerlo desde hace más de 30 años.

Será porque consideran que es necesario que sigan existiendo los pobres para usarlos como servidumbre, al igual que sigan existiendo las enfermedades como el cáncer para seguir cosechando utilidades obscenas a costa de ellos. Algo parecido sucede con la actualización constante de la dependencia al licor y el tabaco para saturar las camas hospitalarias con cirróticos, enfisematosos y cancerosos.