Jorge Eduardo Arellano
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Ya se había dicho una y otra vez que estas elecciones estaban montadas para el fraude. El pacto Alemán-Ortega sembró manipulación, engaño, deshonestidad, trampas, y varios medios de comunicación influyeron a la ciudadanía para sembrar ceguera, insensatez e ignorancia al participar en un proceso viciado desde el inicio. Ahora la gente se siente defraudada y despojada de sus derechos, con el agravante del pleito físico y las heridas que nos retrocede en nuestro desarrollo como nación.

Unos pocos habíamos augurado desde hace meses este resultado electoral fraguado entre el PLC de Alemán y Ortega. Los ilusos creyeron que el PLC derrotaría al FSLN y que Montealegre saldría victorioso sobre Argüello. El PLC fue derrotado miserablemente en todo el país. Pocos quisieron ver cómo los dirigentes y magistrados de Alemán y de Ortega prepararon el camino para asegurar la victoria de los candidatos de Ortega.

Ante esta situación vemos la “cara de barro” que pone Alemán, el pactista mayor, quien aparece en la tele aparentando proteger a Montealegre y dando declaraciones en contra de los resultados electorales declarados por sus mismos magistrados en el CSE, ¿a quiénes engaña?
Montealegre, temeroso por el caso de los Cenis, necesitado de protección política y sediento de poder, cayó en la trampa de Alemán sellando su suerte al entregarse al principal artífice del pacto con Ortega. Con ello, Montealegre se hizo co-responsable del despojo efectuado a los militantes del MRS y del PC de su derecho político. A pesar de eso, algunos dirigentes del MRS acabaron apoyando a sus verdugos de la casilla UNO de Alemán.

La población se dejó manipular y no cerró fila frente a las múltiples anomalías que concretaba el pacto para preparar el fraude electoral. Al contrario, la población decidió participar como si no pasaba nada, no atendió a las señales que como negro nubarrón presagiaban la cruel tormenta que nos apesadumbra ahora. Estas elecciones fueron ilegítimas desde su inicio. Nunca debieron haber sido así. Todos hubiéramos hecho un frente común hace meses para evitar las elecciones fraudulentas. Mas el hubiera no existe. Empecinados en la inmediatez de Todos Contra Ortega no se vio a Alemán con Ortega. Muy pocos vieron más allá de sus narices el sólido pacto de Alemán con Ortega y las consecuencias nefastas de esta farsa electoral.

Ahora debemos enfrentar el desafío de la Reforma Constitucional que pretende realizar Ortega con Alemán para reelegirse y continuar en su empeño para crear la nueva dictadura.

Estas elecciones dejan tres lecciones importantes: 1) El Partido Liberal unido (PLC, PLI, Vamos con Eduardo) fue derrotado por el FSLN, porque como está organizado no representa los intereses del pueblo ni tiene la capacidad política para derrotar al Orteguismo. El principal argumento que sustenta lo anterior es que la máxima dirigencia del liberalismo en el PLC (Alemán, el CEN, diputados y magistrados liberales) son “zancudos”, tienen un pacto y están al servicio de Ortega para asegurarle su permanencia en el poder a cambio de prebendas políticas. 2) Los liberales de Alemán son cómplices y co-responsables del fraude. Ellos actuaron intencionalmente para favorecer el triunfo de Ortega: hicieron cambios al proceso electoral, eliminaron arbitrariamente a dos partidos políticos de la contienda y participaron torpemente sin la acreditación de observadores nacionales e internacionales imparciales. 3) Sin duda, el PLC de Alemán funciona como “pie de amigo” de Ortega. Ortega es minoría y necesita al PLC de Alemán para sostenerse en el poder. Sin el PLC de Alemán, Ortega no se podría sostener en el poder. Por ende, para acabar con el régimen de Ortega es necesario primero quitarle el apoyo que recibe del PLC de Alemán. Éste es nuestro principal desafío antes que Ortega desarrolle la capacidad para sostenerse solo sin ese apoyo. Aun estamos a tiempo.

Para resolver nuestro predicamento como nación deben suceder al menos las siguientes acciones: 1) Los liberales honestos y con dignidad deben asumir la iniciativa de rescatar su partido, separando a Alemán y sus incondicionales del mando del PLC. 2) Deben regresarse las Personerías Jurídicas del MRS y del PC para restablecer los derechos políticos de sus miembros. 3) Todas las fuerzas de oposición a Ortega (sin sapos ni alacranes dentro) deben conformar un frente unido en favor de la democracia y en oposición al Orteguismo, para lograr el triunfo en las elecciones de 2011. 4) Los Magistrados y Diputados no-Orteguistas deben abstenerse de cooperar y/o de contribuir con las intenciones dictatoriales de Ortega y de apoyar las nefastas reformas a la Constitución Política.

¿Es factible que suceda lo anterior? ¿Está dentro de las posibilidades que prevalezca la práctica moral y la conciencia de patria por encima de los “cañonazos” que alimentan los intereses mezquinos de algunos políticos? El pueblo nicaragüense estará más atento que nunca al comportamiento de Diputados y Magistrados en la Asamblea Nacional, el Consejo Supremo Electoral y la Corte Suprema de Justicia.