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¿Se puede ser “ecológicamente escéptico” como Bjorn Lomborg en tiempos de frecuentes sequías, inundaciones, tornados y mega huracanes? ¿Es la ilusión de un mundo engañado ante las evidencias? En 2003, prestigiosos medios internacionales como Wall Street Journal y Daily Mail destacaban: “Desde hace 15 años las temperaturas globales han sido estables” o "esta pausa climática puede durar 20 años más contribuyendo a la recuperación del hielo marino del Ártico."

En el mejor de los escenarios, estas frases fueron un consuelo pero engañosas. El calentamiento global no disminuye, y continúa siendo una inconveniente urgencia. En realidad, existió un malentendido derivado del registro de datos en la década pasada con una “desaceleración de la temperatura media en la superficie terrestre”.

Se conoce como “Faux Pause” o falso receso, representada por una meseta climática cerca del peligroso límite superior a 2° C que iniciaría el catastrófico sendero de la extinción humana: el dramático calentamiento global que capturó la atención mundial en 2001.

En septiembre de 2013, el informe del IPCC reportó: “Las temperaturas se elevaron aún, pero no tan rápido como en la década anterior". No obstante, Michael Mann, del equipo investigador del IPCC reitera: “Si el mundo sigue quemando combustibles fósiles al ritmo actual, atravesaremos el umbral (450 ppm) hacia la ruina del medio ambiente antes de 2036”. Una fecha desalentadora, tomando en cuenta que esta pausa compra tiempo para evitar lo fatal, pero solo eso. Nada más.

Lo cierto es que el debate no da para menos. Desde la era preindustrial –mediados de 1800– los gráficos revelan un brusco aumento del clima, sin precedentes. ¿Cómo saber los presagios a corto plazo? En base a la capacidad de respuesta al cambio atmosférico o sensibilidad climática de equilibrio (SCE) dada por el calentamiento superficial del planeta, gases invernadero y la concentración de CO2 duplicada para estabilizar el clima, se sabe que estos niveles han alcanzado proporciones mayores al pre industrial (280 ppm), equivalentes hasta 400 ppm en 2013.

Existen factores de retroalimentación que influyen (nubosidad, fusión del hielo, vapor de agua, erupciones volcánicas y La Niña) en el equilibrio climático, incidiendo en cifras variables de descenso térmico; sin embargo, una década es un período demasiado breve para medir el calentamiento global y sus futuras repercusiones. Aunque no descarta la potencial amenaza de un trastorno ambiental irreversible si continuamos emitiendo CO2, al despreciar expertas recomendaciones (IPCC).

Por primera vez, quizás en millones de años, la cifra que supere los 2 °C se torna subjetiva. El cambio destructivo ya ha arribado a algunas regiones causando estragos en pueblos indígenas, regiones insulares y ecosistemas. Allá, los reportes científicos son un espejismo climático repleto de falsas esperanzas.