Jorge Eduardo Arellano
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Noviembre nos trae siempre a la mente el recuerdo de Carlos Fonseca, principal fundador del FSLN, hombre íntegro, honesto, revolucionario, ejemplo y guía para generaciones de revolucionarios de Nicaragua y de toda América Latina.

Entre los múltiples escritos de Carlos Fonseca se encuentran una serie de definiciones acerca de lo que debía ser un sandinista. He querido traer a la memoria algunas de ellas para invitar a la reflexión del por qué los actuales dirigentes y miembros del partido FSLN “No” merecen llevar el nombre de sandinistas.

“El sandinista sabe que la corrección ideológica no vale nada sin una consecuente conducta práctica”.

Es interminable la lista de hechos que demuestran la total y absoluta falta de coherencia entre discurso y práctica que caracteriza a los orteguistas; cito algunos ejemplos de esto:
* A la vez que pregonan a los cuatro vientos que “El amor es más fuerte que el odio”, en el caldero se hierven, entre otras pócimas, venganzas y confrontaciones, y se organizan fuerzas de choque para repartir piedras y garrote al que se les ponga enfrente.

* Hablan de “Reconciliación Nacional”, mientras declaran como enemigos a los sandinistas críticos, hoy fuera de sus filas, muchos de los cuales lucharon contra la dictadura, se sumaron a la defensa de la revolución desde las milicias, alfabetizando, cortando café y trabajando para el Estado revolucionario por un salario de 30 dólares al mes, a los que fumábamos “Alas” (unos horribles cigarros sin filtro), mientras los dirigentes se daban el lujo de fumar Marlboro y degustar el wisky más caro.

El orteguismo se reconcilió, pero con el somocismo. Gracias a eso tenemos como vicepresidente a Jaime Morales Carazo, uno de los más cercanos colaboradores del dictador Somoza y padrino de Arnoldo Alemán, con el que se reconciliaron canjeando el saqueo que le hizo al pueblo, a cambio de que Daniel Ortega no fuera procesado por el delito de violación del que lo acusó su hija adoptiva, y además para que se convirtiera en presidente con tan sólo el 38% de los votos.

- Pregonan el respeto a la constitución y las leyes, mientras utilizan a las instituciones para perseguir y acusar de delitos inexistentes a organizaciones y personas, por el solo hecho de discrepar de la forma en cómo están conduciendo el gobierno.

Hay muchos más ejemplos, de la inconsecuencia, pero éstos bastan para decir que ellos, los orteguistas, “No” merecen llevar el nombre de sandinistas.

“El Sandinista sabe que si alguna vez es necesario calificar, se deben emplear los términos más objetivos e imparciales, sin caer en epítetos. Calificar, pero no para responder al insulto con insulto, sino para poner de relieve nuestra serenidad”.

Los que se han atrevido a calificar de “oligarcas, derechistas, ladrones”, a quienes antaño fueron sus hermanos de lucha, solamente porque se han atrevido a criticar sus acciones cada vez más descabelladas y arbitrarias; no merecen llevar el nombre de sandinistas.

Los que olvidando uno de los preceptos del programa histórico del FSLN como es la solidaridad entre los pueblos, ofende con palabras vulgares a representantes de países hermanos que le han tendido la mano a este pueblo apoyando la inversión en salud, educación y desarrollo; “No” merecen llevar el nombre de sandinistas.

“El revolucionario sandinista no puede proponerse solamente enseñar a las masas populares, sino que al mismo tiempo debe aprender y saber ser discípulo de las masas populares”. Con sus actuaciones, los dirigentes del orteguismo no sólo han dado muestras de haber perdido el respeto por las masas populares, sino que en su arrogancia han trascendido a la humillación más cruel, manoseando el hambre, las creencias religiosas y la desesperanza de este pueblo.

Los orteguistas ofenden a los pobres cuando se llenan la boca para hablar en su nombre, mientras que a ellos --pobres sólo de espíritu-- no les falta nada, disfrutan a manos llenas de los beneficios del poder.

Ofenden la dignidad de los pobres cuando aprovechándose de su mísera condición los manipulan. Somoza repartía bolis de guaro y nacatamales. Ortega cambia votos y fidelidades por gallinas, cocinitas de gas y mini computadoras.

Por respeto a la memoria de Carlos Fonseca Amador, digamos BASTA a la manipulación y el manoseo. Reconstruyamos la dignidad de este pueblo, empecemos a llamarles ORTEGUISTAS como les corresponde, pues no merecen llevar el nombre de sandinistas.