Fredy Franco
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El 19 de julio de 1979, hace 35 años, el pueblo nicaragüense derrotó a una dictadura de 45 años e inició un profundo proceso de liberación social y nacional, de democracia popular e inclusión social en beneficio de los sectores históricamente marginados y excluidos.

El triunfo fue resultado de la unidad de todo el pueblo, que bajo el liderazgo del FSLN alcanzó la victoria del 79. Combinando una estrategia de lucha social, guerrillera, insurrección popular, huelga general, unidad popular y amplias alianzas nacionales e internacionales, con un programa nacional democrático-popular, y con el liderazgo revolucionario sandinista al frente, fue que se logró derrotar a la más feroz de las dictaduras del continente.

Unidad y alianzas que se expresaron en la conformación del Grupo de los 12, del Movimiento Pueblo Unido (MPU) y el Frente Patriótico Nacional (FPN), y que ya lograda la unidad del FSLN a partir marzo de 1979, con una sola Dirección Nacional Conjunta, se aseguró una estrategia victoriosa que hicieron posible el asalto al cielo, como los comuneros parisienses de 1871, a decir de Carlos Marx.

La revolución tenía que resolver desigualdades, injusticias, pobreza, atraso, que se habían acumulado por siglos. Se avanzó de manera fundamental en el protagonismo popular, las políticas sociales permitieron el ascenso social del pueblo con programas inclusivos: generación de empleo, de universalización de la salud, la educación, la seguridad social y la cultura. Se crearon nuevos sectores de la economía (pública y cooperativa), proyectando un desarrollo democrático nacional a través de una estrategia de economía mixta y de proyectos estratégicos agroindustriales y de infraestructura dirigidos a salir del atraso y la pobreza. Hubo avances sustantivos, pero vino la guerra y el bloqueo por casi diez años, que limitó el potencial de desarrollo proyectado por la revolución sandinista.

Hoy, en la II Etapa de la Revolución, superada la guerra y en paz, se están restituyendo los derechos perdidos. Convencidos de la necesidad de la unidad y la reconciliación, se trabaja bajo un esquema de alianzas y consensos entre Gobierno, empresarios, productores y trabajadores, que ha permitido un desarrollo sostenido de la economía y beneficios económico-sociales para todos.

Con un Programa Nacional de Desarrollo Humano como guía, se hace realidad la economía mixta, los proyectos estratégicos como los de tipo energéticos y el Gran Canal Interoceánico, junto a una visión de desarrollo económico diversificado en su producción nacional y en sus relaciones económico-comerciales con el mundo, con la participación popular desde cada sector social y desde la comunidad, se debe construir y se está construyendo esa Nicaragua Cristiana, Socialista y Solidaria, que unida debe seguir triunfando, como aquel 19 de julio de 1979.