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No es un DJ ni un artista propiamente dicho. Tampoco es un advenedizo del arte. Es un talentoso animador de espectáculos y un farandulero enamorado de la música en inglés y español de los 60, 70 y 80. En medio de la soledad que ofrece el cable los fines de semana, su programa nos rescata del aburrimiento y nos sumerge en una onda musical que nos hechiza por momentos.

Aclaro: esto no es un comercial. Es un sencillo reconocimiento a un animador nicaragüense que se ha quedado peleando con una fe religiosa con los molinos de la indiferencia y el menosprecio. Lo he visto recorrer algunos canales de televisión, vendiendo su programa y su talento. Producto de su constancia, ha logrado un vasto y cautivo universo de televidentes, pero le hace falta conmover el bolsillo de acero de algunos empresarios y mecenas nicaragüenses.

Me refiero a Martín García y su programa La Magia de los Clásicos, que se transmite los sábados a las cuatro de la tarde y los domingos a las siete de la noche en Extraplus Canal 37. Su slogan suena a lugar común, pero es pegajoso: Recordar es volver a vivir. O mejor dicho, la vida con música se vive dos veces.

Y es cierto. Cada vez que veo los videos de Los BeeGees, Los Carpenter o de la morena Gladys Knight, gastados por el tiempo y sepultados por la tecnología de punta, recuerdo los sábados en que salíamos a bailar con la novia de turno, en un solo ladrillo, a media luz, y terminábamos sudorosos y agitados por la fricción de nuestros cuerpos adolescentes.

¿Quién de la década de los 70 y 80 no se emociona al ver un video con una de las canciones que tarareaba y bailaba cuando era un joven feliz, imberbe e ingenuo? La otra noche, mientras disfrutaba del programa, uno de los videos que estaba transmitiéndose se trabó, congelándose en la pantalla como un viejo fantasma. Inmediatamente deduje que el video era tan viejo que se resistía a ser reproducido por la nueva tecnología. Y concluí: hasta esa falla técnica conspira a favor del programa.

Lo cierto es que Martín García es un encantador de recuerdos. Cada programa que anima es una máquina del tiempo, una caja de recuerdos que va sacando como el mago saca palomas de su sombrero. Y cada recuerdo, imagen o anécdota que surge de cada canción, nos transporta a lo que fuimos y a lo que dejamos en el camino.

Pero esa magia de disfrutar del pasado a través de la música tiene un precio: la publicidad. Y en esto, el encantador de recuerdos necesita un milagro: cambiar la actitud de algunos mecenas y empresarios que disfrutan de su programa, pero se niegan a invertir en el entretenimiento.

Pese a esta adversidad, el programa no solo nos transporta con su música sino también con extractos de antiguos programas de televisión como Hawai cinco cero, Batman, Birdman, Bonanza y otras series que vimos en la infancia y que creímos que habían desaparecido para siempre de nuestras vidas.

Termino: La Magia de los Clásicos es un programa que insiste en quedarse en la televisión nicaragüense. Martín García tiene los recursos para entretenernos y escaparnos- al menos una hora a la semana- al jardín de los recuerdos, donde la música es el lenguaje universal que nos une y nos hace vivir la vida dos veces.

felixnavarrete_23@yahoo.com