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El jueves 24 de julio nos disponíamos a disfrutar del encanto que posee la ciudad de León, una de esas noches en que todo parece dispuesto: viejos conocidos, y gente por conocer, un cumpleaños para celebrar. Siete años fuera de Nicaragua dan lugar a un romanticismo exagerado por todo lo cotidiano de la ciudad y del país, al amparo de bellos recuerdos, ciudad amada, inmortalizada por aquel niño miedoso que habitaba en la Calle Real.

Lamentablemente pude cerciorarme que en León ocurren actos xenofóbicos. He viajado por Alemania, Francia, España, y no he sufrido semejante intransigencia. Ha tenido que ser en mi León natal.

Cometí el atrevimiento de querer entrar por primera y última vez a una discoteca llamada Bohemios Bar, ubicada en el centro de León, en lo que ahora le llaman Zona Rosa. ¡Qué salvación que ahora tenemos dicha zona! El portero de la disco se opuso rotundamente, colocando a todas las mujeres la pulserita de entrada menos a mí, claro está, todas las niñas que allí entran llevan atuendos diferentes al mío. Yo no uso maquillaje, no uso zapatos con tacones, no uso bisutería fina, mi cuello está adorando por collares de hilo encerado, sandalias de Masaya, vestido con logotipos árabes, suficiente argumento para que se me excluyera, sumándole el agravante color de piel y pelo corto.

¡Qué osada que fui!…. Considero que en ningún momento me presenté de manera violenta, ni mucho menos alterando el orden de la actividad. Presumo que por mi tipo de vestimenta y desventaja por el color de mi piel, el portero de la disco no quería dejarme entrar, en un acto arbitrario y discriminatorio, y agravio comparativo. Después que uno de mis acompañantes dijo: “No estamos en un país libre" y se propuso usar sus influencias, hasta entonces resolvieron que pudiese acceder al recinto, convirtiéndose para nosotros en un acto de justicia el que entrara.

Bien, hubiese hecho caso omiso de tal experiencia, soy una persona que apelo a la libertad y por tal motivo no puedo quedarme callada. Tengo esperanza que en Nicaragua, estos hechos no sean frecuentes.