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A primera vista, los más interesados en que exista buena seguridad en los taxis en Managua y cualquier otra ciudad de Nicaragua, son los mismos taxistas o los dueños de los vehículos que prestan ese servicio, porque de eso depende en gran medida su negocio.

El informe de la Policía Nacional, de que han aumentado en 3 por ciento los asaltos en taxis en Managua, es algo que pone alerta a los ciudadanos, pero debería preocupar más al gremio de los taxistas porque esto provoca mermas importantes en sus ingresos, cuando más personas optan por tomar un bus público antes que un taxi por simples razones de seguridad.

Si bien la Policía realiza operativos para controlar este tipo de delitos, el primer filtro para evitar que se cuelen delincuentes entre los taxistas, son las cooperativas que agrupan a los dueños de los vehículos, quienes a su vez contratan a choferes o “cadetes”, como les llaman, para que realicen el trabajo en las calles de la capital, por turnos.

Son las cooperativas de taxis las que tienen que revisar bien a quiénes contratan para conducir estos vehículos, buscando además la asistencia de la Policía y otras entidades públicas para garantizarse de que los controles son efectivos.

Por ejemplo, representantes de los taxistas se quejan de que taxis “piratas” circulan en la ciudad, sobre todo en horas de la noche, y en estos se cometen parte de los delitos. Además de las acciones que tome la Policía, las cooperativas y el Instituto Regulador del Transporte Público de Managua (Irtranma) deberían iniciar una campaña de denuncia de esos usurpadores, exponiéndolos públicamente, así como en algunos establecimientos comerciales ponen las fotos de quienes han sido atrapados “con las manos en la masa” llevándose productos escondidos.

Aunque son los taxistas profesionales y honestos los más afectados de manera directa, en lo económico, la inseguridad en el sistema de taxis es un problema que afecta a toda la nación porque incide en los ciudadanos, de Managua o del interior del país, que al no disponer de un vehículo particular tratan de realizar con rapidez sus gestiones cotidianas; y también porque causa daño a la imagen turística del país que ha sido cultivada por años y está rindiendo buenos frutos a la economía nacional con la llegada de más extranjeros cada año.

Una buena campaña en favor de la mayor seguridad en los taxis de Nicaragua, debería involucrar a instituciones y empresas que promueven el turismo en el país, que ha conseguido una buena percepción de seguridad ciudadana a nivel internacional y destaca en ese campo a nivel de Centroamérica. Aunque a simple vista es un problema de Managua, su repercusión es nacional y merece respuestas en esa medida.