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Paul Singer, es un experto en manejar fondos de cobertura (hedge funds), que todos los depredadores financieros conocen y que se destinan para comprar instrumentos de deuda de alto riesgo que atraviesan problemas económicos-financieros. Son los llamados fondos buitres.

Thomas Briesa, el nonagenario Juez de Nueva York, apoyado por la Corte de Apelaciones y la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos, mediante orden judicial, bloqueó el pago efectuado por el gobierno argentino, impidiendo así que llegase a los acreedores alegando tener en sus manos un litigio enderezado por NML Capital, filial del fondo de inversión Elliott Management Corporation (EMC), registrado en el paraíso fiscal de las Islas Caimán.

Elliott Management Corporation, es un imperio del millonario Paul Singer, principal financiador del Partido Republicano y cercano al Tea Party.

Ejecutada la orden del Juez Briesa, y tras cinco reuniones entre el Ministro de Economía argentino y EMC, el mediador judicial Daniel Pollack declaró que desafortunadamente no han alcanzado acuerdo alguno y Argentina estará inminentemente en suspensión de pagos (default).

De inmediato, la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor’s –una división de la empresa McGraw-Hill– y la corporación financiera Fitch Group, suavizaron la calificación de la deuda soberana argentina, determinando que se trata de un “default parcial”.

Fitch, Moody’s y Standard & Poor’s, fueron designadas y National Recognized Statistical Rating Organizations (NRSRO) por la Securities and Exchange Comission de Estados Unidos en 1975. Desde entonces, dichas organizaciones califican las deudas soberanas y las corporativas a nivel mundial.

Según la legislación de Nueva York, jurisdicción en que se dirimió el juicio del buitre EMC contra Argentina, es ilícito comprar deuda con la intención y el propósito de litigar contra ella. Sin embargo, hasta ahora, Elliot y otros rapaces, han evadido la prohibición estatuida en la norma.

Sin perjuicio de tales restricciones legales, Singer fue el mayor financiador de la campaña presidencial de George W. Bush en 2004; también aportó a la campaña de Mitt Romney en 2012 y a la del Alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani.

Argentina había sido ya, presa del buitre Singer. La fragata Libertad de la Armada fue retenida en el puerto de Tema, cercano a Acra, capital de Ghana, el 2 de octubre de 2012, por un reclame de Singer cuyo objetivo era embargar la nave y cobrarse así papeles de deuda no incluidos en el canje del default de 2001.

Las acciones jurídicas ante los tribunales de Ghana resultaron infructuosas; Argentina acudió entonces a la ONU. Ban Ki-moon, tras conocer el caso y la Organización Marítima Internacional (OMI), subordinada a la ONU, a la luz de que la acción de Singer, apoyada por Acra, afectaba directamente el sistema de inmunidades de los estados, al transgredirse la inmunidad de una nave militar, resolvió el 28 de noviembre de 2012 que la fragata Libertad no podía ser embargada.

Al regresar la fragata a Buenos Aires, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, expresó en un discurso: “Los buitres son las aves que comienzan a volar sobre los muertos; los fondos buitres sobrevuelan sobre países endeudados y en default”. Fue entonces que acuñó a la jerga financiera el concepto de fondo buitre.

La prensa económica española informó que Elliott (Paul Singer), había adquirido al Grupo Santander una cartera de 300 millones de euros de créditos morosos de Santander Consumer Finance, con un descuento que ronda el 96%. Pronto este buitre demandará el pago a valor del 100% de esos créditos con intereses por mora y costas legales.

La junta directiva del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU, denunció en un comunicado que “Argentina fue objeto en agosto de 2014 de un ataque de especuladores llamados fondos buitre”, afirmando que, “esos fondos buitre violan el derecho de los pueblos al desarrollo, así como los derechos económicos y sociales de los ciudadanos de los países afectados.”