Esteban Solís R.
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

En este espacio he hecho algunas observaciones personales sobre la relación entre Nicaragua y la República de China (Taiwán) —sin duda, muy especial— dirigidas específicamente al comercio, a las inversiones y al intercambio de tecnología, como factores de desarrollo. Consideraba que hacía falta más agresividad de ambos países para impulsar las relaciones económicas, tanto en el sector público como el privado.

Decía también en otra ocasión que esa falta de agresividad la observaba con las autoridades de China continental hacia América Latina. Hubo un título de un medio de comunicación, creo que de España, que decía más o menos así: “China va de compras por América Latina”. Nada más elocuente. Se refería a la visita a varios países de América del Sur, en julio pasado, del presidente chino Xi Jinping.

Sin embargo, esa percepción que tenía, casi de desaliento y quizá por falta de información, ha cambiado. Días atrás la excelentísima señora embajadora de la República de China (Taiwán), Ingrid Hsing, durante la inauguración en Managua de Expo Taiwán 2014, ofreció cifras alentadoras sobre el intercambio comercial e hizo extensiva la amistad entre los dos países a los aspectos culturales, valores y estilo de vida.

En esa exposición habían representadas 31 empresas y entre ellas las más destacadas en los rubros de tecnología informática y computación, telecomunicación, energía solar, agroindustria, textil y confección, biotecnología para belleza, maquinaria para empaque y transporte, entre otros. Estas firmas han sido atraídas a Nicaragua por el acelerado crecimiento económico y su potencial de desarrollo, precisaba la embajadora, para quien esta era una valiosa oportunidad para la cooperación y las alianzas estratégicas y visualizar alternativas de negocios.

Hubo un dato que no pasó desapercibido. En 2006, año en que Nicaragua y Taiwán firmaron un tratado de libre comercio, las exportaciones nicaragüenses hacia el país asiático alcanzaron los 8.6 millones de dólares y el año pasado, esa cifra se multiplicó en un 700%, representando 67.7 millones de dólares. La diplomática dijo que hay 38 empresas taiwanesas instaladas en nuestro país orientadas a la parte textil, hotelería, agricultura, gastronomía, etc., las que ofrecen 7 mil empleos directos y han efectuado inversiones por el orden de los 137 millones de dólares.

Es una realidad que Taiwán no va de compras por América Latina, como lo hace ese poderoso gigante que es China continental, lo que es bueno para la región, y del que hace poco advirtió el presidente uruguayo, don José “Pepe” Mujica, a propósito de la visita del presidente Jinping: “No recuerdo si alguna vez alguien vino a América Latina a proponernos estas cosas y es una invitación de características globales como nunca hemos tenido, y no debemos perder esta oportunidad; sin embargo, sabemos que en este mundo los peces chicos se tienen que cuidar de los grandes”.

Jinping ofreció 35 mil millones de dólares a América Latina para proyectos de infraestructura y desarrollo durante un encuentro en Brasilia en julio pasado con presidentes de once países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Durante la Expo Taiwán 2014 tuve la oportunidad de conversar con un empresario nicaragüense sobre las extraordinarias ventajas que le ha ofrecido no solamente el mercado taiwanés, sino que ese país se ha convertido en una ventana, enorme, hacia otros del continente asiático y vende sus productos, madera, chía, puros, café, por mencionar algunos, a Japón, Corea del Sur y la misma China continental.

No quiero pasar por alto lo que decía al principio de esta nota, sobre la relación especial con Taiwán, país de los pocos que ha ofrecido su cooperación generosa y sin condiciones y hasta donde yo he visto y recuerdo, se ha beneficiado no solamente a los nicaragüenses en general con estudios y capacitaciones a través de becas, sino también a instituciones como el Ejército, la Policía, ministerios, Bomberos, Sinapred, etc.

Hay que tomarle la palabra a la embajadora Hsing, debemos aprovechar la economía industrializada de Taiwán, que está dispuesta a compartir su tecnología y su experiencia económica con otras naciones desarrolladas, entre ellas la propia China continental, Singapur, Nueva Zelanda y otras economías de Asia-Pacífico.